Me tapo los ojos

27/9/07

-Esta noche estarás desnuda en el balcón—Dijo mientras me abrazaba con fuerza por detrás

Su voz me sonó como tantas otras veces, fue una mezcla entre la serenidad propia del Amo que era y el cachondeo que siempre me había hecho reir.

-Ni lo sueñes—Contesté, con la fuerza y el orgullo que El tan bien conocía, segura de mí misma, de poder manejar una situación que, aún sin quererlo admitir, ya se me había escapado de las manos.

-Esta noche saldrás desnuda al balcón y lo harás porque yo así lo quiero—Repitió Sergio, esta vez en un tono en el que no había rastro de la cordialidad anterior.

Aún sintiendo mi coñito gritando con fueza “sí, sí mi Señor”, mis labios suaves y sedientos, se atrevieron a negar de nuevo, de una manera casi tan altiva como la primera, pero con el inconfundible temblor del que ya se sabe derrotado.
Esta vez no hubo respuesta, se habían acabado los juegos, o al menos mi juego, porque Sergio había decidido jugar y yo iba a ser su pequeño juguete. Así que antes de darme cuenta ya me había tirado en la cama y, abalanzándose sobre mí, comenzó a darme unos azotes que hicieron más mella en mi orgullo que en las nalgas que quedaron a Su merced.

-¿Qué es lo que vas a hacer esta noche?—me susurró acariciando mi oído

-Lo que tú digas Sergio—dije como pude, aún resistiéndome a repetir Su frase
¡zas!
¡zas!
¡zas!…
Unos cuantos azotes veloces me convencieron de inmediato a estar mucho más sumisa, con lo que me apresuré a gritar una y otra vez “¡estar desnuda en el balcón, Señor! ¡estar desnuda en el balcón!

-Así está mucho mejor perra, pero queda mucha noche por delante y deseo inspeccionarte.

Según decía esto se levantó de encima y pude ver como se acomodaba en un sillón al otro lado del cuarto.

-Ven aquí, quiero ver qué es lo que me pertenece y cuál es su estado

Esto me lo dijo volviendo a Su voz cantarina, sonriente, casi dulce, que era a la que me tenía acostumbrada, sin embargo, Su mirada no dejaba lugar a dudas de que estaba hablando completamente en serio.
Me levanté y, en un torpe intento de ganar tiempo y tranquilidad, arreglé mi ropa y mi pelo que ahora estaba completamente desordenado… Podía notar mi corazón acelerado golpeando insistente mi pecho, mis sienes…pum pum pum…podía notar mi sexo completamente despierto, gritando por ser atendido, acariciado, hurgado, abusado, poseído…pero, sobretodo, podía notar SUS ojos clavados en mí, paseando por mi cuerpo que iba a ser Suyo.
No me dio tiempo ni a dar dos pasos cuando levantó un poco la mano y negando con la cabeza de un lado a otro me dijo:

-
Las perritas no caminan, van a cuatro patas, ¿no lo sabías querida? Sí que voy a tener que enseñarte cosas—Dijo todo eso con ese tono burlesco que tanto me sacaba de mis casillas…lo siguiente, sin embargo fue menos “musical”

-¡Vamos! Deja de remolonear, ¡te estoy esperando perra!

Creo que no tardé ni una milésima de segundo en estar a Sus pies temblando, la cabeza humillada, ocultando tantos sentimientos encontrados…Pero El deseaba verme bien, sentirme, tocarme, hacerme Suya en definitiva…me agarró del pelo y tiró hacia arriba indicándome que me levantara. Me sentó en Sus rodillas y así se quedó un rato, mirándome, mirándonos, sintiéndonos los dos tan cerca que erámos uno.
Bajó la copa de mi sujetador, mordió mis pechos, jugó con ellos, pellizcó mis pezones haciéndolos endurecer, obligándome a gemir cada vez que me llevaba al límite en ese pequeño pero deseado dolor.
Luego, de nuevo en el suelo, quieta, sin poder mirarle, sin decir ni una palabra, tal como se me había ordenado. No recuerdo en qué momento me quedé en ropa interior, no recuerdo si me la quité para El o se dio el gusto de arráncarmela, tan sólo sé que de vuelta al suelo estaba desnuda.
Sus manos me palpaban, me inspeccionaban tal como me había dicho, casi con rudeza a veces, quizá buscando mi humillación, quizá jugando con mi deseo y mi genio.
Un chasquido, otro, y el nuevo tacto de Sus manos, ahora diferente, me indicó que llevaba unos guantes…Algo frío en mi ano, mis nalgas separadas y un dedo que penetraba lento pero insistente…dentro, fuera, dentro, fuera, dentro…..

-Ya te dije que te iba a inspeccionar bien como si fueras mi caballo, mi pequeña yegua que me voy a dar el gusto de domar…

Sus manos de nuevo sin los guantes ya, en mis muslos, instándolos a separarse, abrirse al máximo…dedos paseando por mi sexo, que se cuelan, que resbalan, que se mojan y me mojan aún más….
gemidos de placer…
Los llevó a mi boca y paseandolos por mis labios me dijo:


-Mira que está mojada mi perrita, ¿no te da vergüenza?

Me dio de beber de ellos y así los saboreé, notando todo mi olor, y mi deseo, lamiéndolos como una loca, demostrando lo mucho que deseaba poder lamer otra cosa…
Pero no iba a tenerlo tan fácil, la noche era larga y aún quedaba mucho tiempo para estar juntos y que me lo ganara.
posted by azulada at 15:53

6 Comments:

Buenas tardes azulada, compartes tus experiencias y sentimientos, como me pasa con otras sumisas me identifico en ellos.
Deseo que tu camine con El continue tan lindo como hasta ahora.
Un besito

27 de septiembre de 2007 a las 16:13  

Tienes la facultad, aunque no siempre la admito, de transportarme hasta el interior de tus relatos. Haciendome a veces partícipe (no te digo de quien de los dos actores, aunque lo sabes), o de simple espectador, que anda sentado en una silla o escondido en un rincón.
Y aunque se que no escribes todos los dias, yo si que me paso, y releeo mucho de lo ya escrito.
Un saludo.

Oimar.

27 de septiembre de 2007 a las 17:21  

Después de leerte no me queda duda de que salfrás desnuda al balcón, puede que se hay donde consigas lamer lo que deseas.
Me gusto mucho.
Un beijo desde las llamas y mis respetos hacia tu Señor.

27 de septiembre de 2007 a las 18:20  

Se de buena tinta de alguien a quien le gusta hacer cosas en el balcon, por eso me suena este juego jejeje, y sorpresa esta justo encima de mi jejeje, mira que algunos juegos son ufffffff ya no calientes... dire ardientes.
Espero que la noche fuera larga, muyyyy larga.
Besos de AguA desde mi LunA muakissss

27 de septiembre de 2007 a las 22:21  

Siempre me seguirá soprendiendo la capacidad que tiene nuestros Amos de llevarnos más allá, hacia sitios donde nunca antes creíamos que iríamos e incluso,en ocasiones, a ser capaces de hacernos traspasar la barrera de algún límite superable,besos

28 de septiembre de 2007 a las 10:28  

De acuerdo con todos los comentarios. apuesto también que acabaras en el balcón y acabaras disfrutandolo.
Gracias por estar.
Te quiero
besos

29 de septiembre de 2007 a las 6:13  

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