Me tapo los ojos

29/10/07

No hay rosa sin espinas

-Por fin despiertas

Abro los ojos, me estiro, miro a mi Amo y sonrío…. La idea de que está enfadado se pasa por mi cabeza. Rápidamente me incorporo y me pongo de rodillas en el suelo, manos en la nuca, pecho fuera, mirada sumisa… Eso sí, antes de mi gesto, me he lanzado a darle un enorme beso en esos labios que tanto deseo.
Mi Dueño me mira sorprendido.

-Muy bien perrita, veo que seguimos como siempre—palabras que ha dicho más para sí mismo, no habla conmigo, no me mira, no existo…

Creo que no termina de acostumbrarse a que su perrita sea así de impulsiva y natural. Sabe que a ella no le van los formalismos. Ponerse de rodillas no hubiera bastado, primero debía besar a su Señor, aunque éste llevara un rato esperando a que ella decidiera despertar, aunque esto supusiera un castigo mayor…
Sé que esta mañana tendré una gran reprimenda, pero la verdad es que no me importa, al contrario, me hace feliz que mi Amo dedique Su tiempo a usarme, aunque sea para calentar mi culo de perra consentida. Además, mi cuerpo y mi mente hace tiempo que dejaron de pertenecerme, El sabe que puede usarlos como desee y yo soy feliz así, ofreciéndome, unas veces sumisa y humillada, otras algo más rebelde, algo más niña, algo más caprichosa.

Se ha incorporado lentamente, saboreado el momento que le ofrece Su esclava, pienso que incluso sabe lo que hay en mi cabeza, sabe que ahora sí estoy asustada, ahora sí tiemblo, ahora mis ojos no miran retadores. Lleva un rato sin dirigirme la palabra y eso no puede ser bueno.
En un intento de complacerlo me arrojo a Sus pies y comienzo a besarlos, lo abrazo, lo acaricio, lo adoro, lo venero… Nada, no se mueve, no habla, no sonríe, no me mira. Siento que un abismo se abre ante mí, una sensación de vértigo me inunda por completo…

-Mi Señor…

Un dedo sobre Sus labios me indica que no siga, ahora sonríe, sabe que Su perra no suele callarse si desea decir algo, me está retando, pienso que desea un motivo más para mi castigo.
Lo miro y aprieto los labios, sonrío y humillo la cabeza. Me coloca la cadena y la ata a la pata de la cama.

-Como una perra, me trata como una perra- me digo con rabia

Sigue en silencio, ambos sabemos que no piensa hablar.

Oigo Sus pasos a mi espalda, no me atrevo a mirar, escucho la puerta abrirse y escucho la puerta cerrarse…Se ha ido, me ha dejado sola, esta vez ni se ha molestado en azotarme. Sabe cómo me siento y el efecto que causa en mí lo que acaba de hacer.
Pasan los segundos, los minutos, yo diría que incluso las horas… Y de repente lo tengo ante mí, poderoso, dominante, seguro de si mismo.

-Y bien, ¿tienes algo que decir?

Lo miro, intento adivinar lo que piensa, me gustaría llorar, abrazarle, suplicar, exigirle que no me deje sola de nuevo…No lo hago, tan sólo bajo la mirada y digo:

-Gracias mi Señor

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24/10/07


Me postro ante Ti,
sumisa
entregada
Y así me miras
un corazón en llamas
la parte del alma
que nos falta

La carne vencida
con mil caricias
a veces suaves,
otras violentas
con la pasión y el amor
que Tu propicias.

¡Me tomas!
Pedazo de Tu vida
tan material,
tan etérea,
tan cercana y tan distante,
tan pequeña y tan gigante

Me postro ante Ti,
sumisa
entregada
Besas mis labios
Tu mano que me avasalla
se mueve con violencia
haciéndome brotar el dulce vino

Muerdes mis pechos,
aprietas mis nalgas
saboreas en mí las delicias
El sexo que penetra,
que somete,
sosteniendo mis caderas con fuerza
mis quejidos...haciendote sentir
mi Dueño pleno

Me postro ante Ti
sumisa
entregada
¿sientes cómo mi vida entrego
con el profundo amor que por Ti siento?
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22/10/07

Es ya tarde, fuera hace frío y llueve, todo está oscuro, todo menos el interior de la casa alumbrado por unas velas y una enorme chimenea. Hay un hombre acomodado en un gran sillón, contempla distraído la tormenta mientras acaricia y pellizca el trasero que se le ofrece.
No hay palabras entre ellos, no hacen falta, sólo una mirada basta para dar una orden, para expresar un deseo, para que ella se entregue...todo eso El lo sabe, ya conoce de la entrega de su perra, y es eso lo que hace que disfrute de ella con la tranquilidad de quien se sabe seguro, no hay prisas entre ellos, todo llega, todo llegará... a su debido tiempo.

Un pellizco más fuerte que otro ha hecho que la mujer gima suavemente, esto ha sacado al hombre de su “refugio”, esto ha hecho que él repare en ella. La mira con pasión y ternura, con deseo, con el poder de su “tiranía”, la sabe suya y por eso sonríe.
-Quizá mi niña ha gemido suplicando un poco de atención, no es así querida?--Estas palabras pronunciadas así, lentamente, calibrando el poder de cada una de ellas, tienen el efecto esperado: otro gemido y un pequeño movimiento de las caderas de su juguete.

-Acércate, lentamente, tenemos toda la noche, disponemos de toda la vida

La muchacha, que hasta ese momento estaba de rodillas en el suelo junto al sillón de su Amo, se acerca, se arrastra hasta colocarse frente a EL, humilla la cabeza, y le besa los pies.

-Anda, tráeme una copa, ya sabes como me gusta

Ese hombre cuya figura conozco, ese hombre de perfil serio y atractivo disfruta de su copa, como disfruta de la perra que tiene, ahora, en sus rodillas, sabe de su deseo, del terrible deseo de su pequeña, sabe de sus muslos mojados, de su entrepierna cálida y la desea, la desea con una locura feroz, pero quizá la haga esperar un poco más... primero terminará su whisky.
Luego, más tarde, gozará de ella, gozará con ella, la azotará hasta que suplique, la tendrá atada, expuesta, abierta a EL, indefensa, hasta que en un arrebato de poder entierre su pene con dureza dentro de ella, luego se verterá, dejará toda su esencia correr por su cuerpo, aún no ha decidido dónde, no sabe dónde le puede apetecer hoy, quién sabe, su cara, su boca, su coño... en verdad no importa, El sabe que ella lo aceptará ansiosa donde sea y que luego, cuando El lo permita le dará las gracias por haberla poseído y haberla hecho sentir ni más ni menos lo que es: su puta
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19/10/07

Una noche especial I

Estamos en un italiano, es la primera vez que ceno con Tu esposa, la miro, siempre con cuidado, estoy nerviosa y no quisiera que ponerla incómoda.
Es muy bella, morena, pequeña, elegante y graciosa. La veo reir y río con ella y contigo. El vino comienza a hacer su efecto, los colores han subido a sus mejillas…realmente está preciosa.

Nunca he estado con una mujer, no sé cómo puedo reaccionar si ese llega a ser Tu deseo, y sospecho, ambos sabemos, que ese será.
Supongo que ella también está nerviosa, con más razón si cabe, me pregunto cómo reaccionaría yo en la misma situación, hacer realidad los deseos de mi marido, jugar con El, ceder un trocito a otra aunque sea por un rato… La admiro, aún no la conozco mucho pero ya me cae bien, tan pequeña y tan grande con su increible saber estar y su simpatía.

He bebido demasiado, pero al llegar al hotel me despejo de golpe. Por un momento deseo que os vayais y subir sola. Lo reconozco, tengo miedo…-¿Lo tendrá ella también?-
Entramos, Te sientas en un sillón, nos miras con Tus ojos tan serios y profundos. Me ordenas sacar los relatos que Te leí anoche y que los lea a Vuestros pies. No lo hago por mucho tiempo, Te levantas y me colocas mi collar, y yo, viendo el cuello de ella desnudo, le ofrezco uno mío que me gusta mucho, ella lo acepta y yo se lo pongo encantada.
Vuelves a sentarte, me miras

-Desnúdala—me dices

Me coloco detrás de ella y retirando sus cabellos la beso. Luego, ya de frente, comienzo a desnudarla, la acaricio, beso sus pechos y me gusta, está suave, piel suave y morena entre mis manos pequeñas.

-Ahora tú a ella—le dices

Así lo hace, despacio, mirándome a los ojos, a veces mirándose en los Tuyos. Colocado a mis espaldas me besas el cuello, estrujas mis pechos… apoyo mi cabeza en Ti sintiendo el placer de cuatro manos que me tocan.

-Túmbate en la cama—le ordenas mientras me colocas la correa en el collar.

Me dices que suba sobre ella, que la bese, la acaricie. Me entretengo en sus labios que son frescos y apetitosos. Vas tirando del collar, haciéndome bajar, ahora me pierdo en sus pechos grandes y bonitos. Decido que me gusta besarla, darle placer y con ello darte placer a Ti. Sigo nerviosa pero ya tendré tiempo de pensar más tarde no ahora.
Un tirón firme me indica que deseas que bajé aún más. Así que me encuentro con los ojos fijos en su sexo que se me abre hambriento.
Sé que debo obedecer, sé qué es lo que deseas y ya no puedo echarme atrás. Acerco la boca y paso mi lengua explorando, saboreando algo nuevo, mojándome al mismo tiempo que ella se inunda en su placer…Caliente y suave, no noto sabor alguno y así lo digo tan espontanea como siempre. Un fuerte azote y otro tirón de la cadena

debo seguir con lo que estoy haciendo sin distraerme…
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17/10/07

¿Sueños?


La puerta se abre, aparece un chico moreno, alto, con los ojos azules tan claros y profundos que me arrastran a sus aguas. Su voz, grave y autoritaria, me rescata del océano para llevarme a sus carnosos labios que ya esperan ser escalados.

-¿Cómo te llamas?- me dice serio pero con un deje de guasa en la voz.

-Llámame como desees, tú pagas, tú eliges….

Me coge de la mano, tira de mí hacia adentro me atrapa entre su cuerpo y la pared y susurra en mi oído

-Entonces te llamaré perra…. Eso es, serás mi perrita porque yo pago yo elijo, ¿no?

Pasado el primer segundo de sorpresa, me recupero de inmediato para notar la terrible humedad entre mis piernas y poder contestarle con un pequeño suspiro. Me deshago como puedo de su “abrazo” –tan sólo porque él me lo permite- y me dirijo al baño, le sonrío antes de cerrar la puerta y decirle que voy a ponerme guapa para él.
Me presento ante él, vestida con una seguridad que no siento, desnuda ante mi deseo.

Está sentado en la cama, me mira y sonríe positivamente, sé que le gusta lo que ve, sus ojos me lo dicen, su cuerpo tenso, preparado para nuestro cuerpo a cuerpo, me lo grita.

Me acerco, despacio, contoneándome, sonriendo como una golfa en celo, me arrodillo entre sus piernas y comienzo a desabrocharle la bragueta. Me relamo ansiosa al ver su polla grande, gorda, tan dura por el deseo…La llevo a mi boca y me empleo como una buena puta lamiendo de arriba abajo, tragándola entera, saboreando cada centímetro, llegando hasta sus huevos cargados de leche esperando derramarse en mi cuerpo.

-La mamas muy bien, se nota que eres una puta de categoría, parece que vales todo lo que he pagado por ti

No digo nada, tan sólo le sonrío satisfecha, pagada de mí misma por el poder que creo tener en ese momento.
No puedo recrearme mucho, sus manos han agarrado mis cabellos con dureza, tirando de ellos, me arrastra hasta un rincón donde hay un cuenco con agua en el suelo. Estoy a cuatro patas sintiendo su respiración en mi cuello, puedo imaginar qué es lo que desea pero mi cuerpo no reacciona, no hasta sentir el latigazo de su voz de nuevo.

-Y ahora te voy a follar como una perra, a cuatro patas, por detrás mientras lames el agua.

No ha terminado la frase cuando ya me la ha clavado hasta el fondo, con dureza, con ansia, más atravesándome que follándome…Mis gemidos se intercalan con pequeños gritos y el chapoteo del agua en mi lengua…y el chapoteo de su polla en mi coño…y el chapoteo de su leche en mi culo que resbala ahora por mis muslos…

Caigo rendida con él encima, disfruto del cuerpo que me apresa poseyéndome por esos últimos minutos que él ha pagado, por esos segundos que aún soy Suya antes de vaciarme en el frío de la libertad recuperada…
…de la libertad no deseada.
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13/10/07

Quisiera...

quiero tus dedos
enredados en mi cabello
quiero tus labios
susurrando en mi espalda
palabras
de amor y deseo

que tus manos exigentes
se abran paso por mi cuerpo
tus ojos clavados en mi alma
y tus dientes mordiendo mi pecho

quiero que me hagas tuya
en este momento
quiero que me fuerces
que me hagas entregarme
por completo

tus rodillas que
separen mis muslos
y notando tan dulce humedad
hagas Tuyo mi deseo

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8/10/07

Érase una vez dos almas incompletas e imperfectas que vagaban vida tras vida buscándose la una a la otra… condenadas a no encontrarse sufrían el saber que les faltaba algo sin llegar a descubrir el qué. Pasaron mil vidas, todas vacías porque aún siendo felices nunca alcanzaban la dicha completa.Pero se encontraron, a veces el destino es generoso…Fue una noche de verano, aunque las almas no se reconocieron de inmediato no tuvo que pasar mucho tiempo para que esto sucediera. Pronto fueron inseparables, no podían pasar muchas horas sin que sintieran la necesidad de volver a encontrarse en interminables noches y tristes amaneceres, hablaban y hablaban llenándose el uno del otro, nada les saciaba, todo les sabía a poco, a escaso, a pequeño ante algo tan grande que ya había nacido.
Ella le enseñó su parte más íntima, sus deseos ocultos, sus miedos, sus necesidades, sus alegrías, sus tristezas…ella le enseñó lo que era un alma partida por la necesidad de entregarse ante una única persona, y, para su sorpresa, El la entendió, no sólo eso, sino que la reconoció, despertó en El un sentimiento latente, único, casi desconocido hasta ese momento, un sentimiento que formaba parte de El desde siempre pero únicamente nacido por y para ella, únicamente gozado y compartido por y para los dos. El le mostró un corazón fuerte, indomable, valiente, le enseñó cómo crecer a su lado,como ser todo siendo nada, siendo pequeña y dócil, existiendo para entregarse, para complacerle, para ser otra siendo ella, para, por fin, completarse junto a El y a sus pies.

...A veces se es tan feliz que se tientan las envidias, la furia de aquellos superiores, de quienes los habían mantenido separados por galaxias enteras. A veces la dicha se escapa entre los dedos, incapaces de retenerla toda ella por tan inmensa y profunda. A veces…A veces rechazamos el regalo ofrecido, aún sabiendo que nunca más tendremos algo parecido.Y así se separaron, se desconocieron en un momento…ella deseosa de El, y El…El perdido en miedos, deseos encontrados, pensamientos intranquilos…
Lo intentó, lo intentó perdiendo en cada paso un trocito más de su alma que junto a El había estado completa, rasgando en cada intento un pedazo de esperanza, rindiéndose casi, rindiéndose completamente mas esperando siempre que El volviera a ella...
...A veces el destino es generoso…a veces nacerán y morirán millones de estrellas antes de conceder a esas almas una segunda, tercera, o última oportunidad.


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3/10/07

Y al final de la escalera....



-Estarías más cómoda sin la camisa

No fue una sugerencia lo que salió de los atractivos labios de mi Amo, ahora, con el paso de los años, al recordar aquella primera tarde juntos, me doy cuenta de que simplemente se limitó a expresar una orden alta y clara; expresó su deseo, su capricho, de manera tranquila e inalterable, sin ni siquiera variar el tono de Su voz. Para mí, esa primera orden significó un tremendo choque con la realidad: me encontraba en una habitación de hotel con un casi perfecto desconocido con el que precisamente no iba a mantener una cordial conversación. Había aceptado jugar siguiendo Sus reglas y ahora me daba cuenta de la crudeza de la situación, estaba allí para ser Su juguete, Su sumisa, no más que una perra en Sus manos.
Llegué a la conclusión de que estaba muerta de miedo.
Aún no me explico como tuve el valor de levantar la vista, clavarme en sus severos e impenetrables ojos y, con una fingida tranquilidad, decirle:

-Mira David, por qué no esperamos un poco? No estoy preparada, anda -y esto se lo dije intentando mostrar la mejor de mis sonrisas- vamos a tomarnos algo y hablamos un poco

-¿Acaso no harás esto por tu Amo?, ¿Acaso es tanto lo que te pido? No tengo ganas de que juguemos al gato y al ratón, y mucho menos estoy dispuesto a perder mi valioso tiempo con una perra caprichosa y desobediente
Y según soltaba su retahíla cogió la chaqueta, dio la vuelta y se dispuso a abandonar la habitación.

-¡No! Te lo suplico, perdona mi torpeza por favor, sólo estoy nerviosa pero no deseo jugar contigo

E intentando contener las lágrimas comencé a desabrocharme los primeros botones de la camisa. David paró en seco y permaneció en silencio durante unos segundos que se me hicieron eternos, luego, en un movimiento perfectamente estudiado se dio la vuelta y volvió a clavar su mirada en mí. Fue tal la intensidad con la que me observaba, con la que me devoraba, que no pude más que humillar la cabeza y seguir cumpliendo con Su orden. Entonces se acercó a mí, supongo que comenzaba a disfrutar del juego, El sabía, tenía la certeza de que mi ruego y mi posterior aceptación a obedecerle me habían conducido al principio del fin, a mis comienzos como sumisa y el inminente final de toda mi vida pasada. Me tenía delante cada vez más entregada, cada vez más Suya, cada vez más abandonada a mi destino: servirle como Su esclava y sentirme orgullosa de ser sólo eso, no más que algo que le pertenecía y con quien jugaría a Su placer.
Acarició mi cabeza con firmeza y la empujó levemente hasta hacerme caer de rodillas, me ordenó que estuviera completamente quieta y en silencio, y antes de que me diera cuenta ya había desaparecido dejándome sola, temblando de excitación y miedo, de placer y rabia, sintiéndome completamente llena en mi sumisión, en mi pequeña entrega. Cuando entró de nuevo en la habitación llevaba consigo un fino collar de cuero enganchado a una cadena y una hermosa y amenazadora fusta. Sin ni siquiera dignarse a mirarme, se sirvió un agua con gas y se acomodó en un sillón que previamente había colocado frente a mí.

-Perrita, mi querida y pequeña insolente sumisa, mírame, escucha bien esto que te voy a decir porque no lo repetiré de nuevo

Yo, que había permanecido todo el tiempo con la cabeza y la vista humillada, alcé los ojos para encontrarme con la dureza y la fuerza de los Suyos. Al poder mirarlo así, con total descaro, al tener aquella oportunidad de perderme en Su rostro, comencé a sentirme aún más nerviosa de lo que ya estaba. Me sentía totalmente despojada de mis ropas en mi cuerpo semidesnudo.

-Procura hacer simplemente lo que te digo, no debes plantearte mis ordenes, ya que si lo haces pensaré que tienes dudas o careces del deseo de complacerme. Así que si te digo que te desnudes, que te quites la camisa, lo haces, quiero ver las ansias de complacerme en tu mirada, en tus gestos, en tus palabras, incluso debes aprender a anticiparte, nunca jamás vuelvas a hacerme esperar. Y ahora ve a la cama y te colocas a cuatro patas, ¡vamos!, ¡Rápido perra!

En esta ocasión no tardé ni un segundo en colocarme tal como mi Dueño deseaba, pude verme reflejada en el espejo que tan estratégicamente había frente a la cama: creo que presentaba un aspecto ridículo, estaba desnuda de cintura para arriba, podía sentir mis pechos moviéndose al compás de mi agitada respiración. Aún conservaba la falda y las botas de tacón altísimo y también me acompañaban mis braguitas que a esas alturas se encontraban en un aspecto lamentable, estaban completamente mojadas, tanto que hasta podía oler mi sexo hambriento. Mi Amo se acercó llevando consigo la fusta y el collar, los puso delante de mi cara y obligándome a mirar me dijo:

-Observa bien este collar mi querida perra, míralo con cuidado, fíjate lo bello que es, debes amarlo del mismo modo que debes adorar a tu Dueño, este collar significa todo lo que te une a EL, representa tu condición de esclava. Hoy no te lo pondré, aún no lo has ganado, antes de tener el honor de llevar el collar de tu Señor debes mostrarme hasta que punto estás dispuesta a complacerme. Por cierto...acaso debo enseñártelo todo?- dijo al tiempo que empujaba un poco mi cabeza hacia abajo y levantaba mi culo-
Creo que te queda mucho por aprender ni siquiera sabes cuál es la postura correcta que debes adoptar ante tu Señor; mira perra, un Amo siempre debe estar cómodo para usar a su zorra a su antojo! ¡ ese culo, vamos!

-Lo siento mi Señor, perdone se lo ruego, soy una mala sumisa que sólo piensa en su comodidad, no volverá a pasar- aún no entiendo como fui capaz de decir todo eso, era tanta la vergüenza que sentía que hubiera deseado que la tierra me tragase


-Y ahora mira la fusta, es casi tan bella como el collar de perra que será tuyo si te portas bien, también es muy importante, con ella te azotare a mi placer o te follaré hasta que me supliques una y otra vez que te rompa usándote. No siempre merecerás ser follada por tu Amo, no lo olvides, a veces simplemente te permitiré que me lamas después de haberme corrido en tu boca, y, escúchame bien zorra, deberás agradecérmelo, nunca olvides dar las gracias a tu Amo por haberte permitido ser el instrumento de su gozo

Dicho esto, y sin mediar una sola palabra más mi Dueño se colocó frente a mi, se bajó la cremallera y dejó ante mi ansiosa vista el gran bulto que pugnaba por salir de sus pantalones.

-¿Deseas lamerla, no es cierto? Te gustaría tenerla en tu boca y sentir lo dura que está, no es así perrita? No eres más que una puta viciosa, deberás aprender a olvidarte de tu placer y pensar sólo en el mío

Yo no me atreví ni a respirar, aunque creo que dejé escapar un gemido de desesperación al tiempo que alzaba un poco mas mi trasero ofreciéndoselo a mi Amo, deseando más que nunca que usara la fusta, que me azotara, deseando como una loca complacerlo en todo. Pareció adivinar mis pensamientos y, tras sacar su enorme polla de los calzoncillos que la oprimían y despojarme de falda, descargó el primer golpe sobre mi trasero.
ZAS!
Y después vino un segundo
ZAS!
Y un tercero
ZAS!
Y muchos más, tantos que perdí la cuenta ya que estaba demasiado entretenida en intentar no hacer mucho ruido, en no quejarme, para no molestar a mi Dueño que parecía estar disfrutando mucho. Aún así, me fue imposible callar por más tiempo, y de repente, me vi a mí misma haciendo algo que nunca pensé llegaría a hacer: suplicar
Parece que a mi Amo le molestó que lo sacara de su concentración ya que, en lugar de parar, descargo dos o tres golpes más en mis muslos con tal intensidad que no pude más que hundir mi cara en la cama e intentar guardar silencio. Agarró fuerte mi cabello y dando un tirón me hizo levantar la cabeza y mirarlo a los ojos, hecho esto sujetó su verga frente a mis hambrientos labios y dijo:

-¡Métela en tu boca, vamos! Deprisa! No quiero escuchar ni un solo gemido más, así que lámeme bien, dame más placer del que ya obtengo azotándote.
Yo comencé a lamer, a chupar Su polla lo mejor que sabía, sólo deseaba complacerlo, así que me concentré por completo en que mi Amo se corriera. Poco a poco los azotes se fueron haciendo más pausados, más suaves y, en lugar del ruido de la fusta, comenzaron a escucharse en toda la habitación los fuertes gemidos de mi Señor; con cada gemido empujaba más y más mi cabeza, hasta que en un momento se quedó completamente quieto y, tras un sonido gutural, comenzó a descargar toda Su leche dentro de mi boca, dentro de mi garganta y mis entrañas, hasta que quedó completamente seco y ahíto de placer.

-No ha estado mal perrita, nada mal, creo que me divertiré contigo

Después de hacerme limpiarle me tumbó con cuidado boca abajo y me estuvo acariciando hasta que quedé profundamente dormida.
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