Me tapo los ojos
30/9/07
Distancia
Te pienso, cierro los ojosy te pienso
mis manos , ahora tuyas
dejan tu olor en mi cuerpo
mis dedos, ora veloces ora tan lentos
van buscanco mi consuelo
Te siento, estando tan lejos
y aún te siento
mis labios ahora marchitos
anhelan el sabor de tu sexo
mi lengua antes tan dulce
busca perversa su alimento
Me pierdo, mis piernas se abren
y me pierdo
mi luna que mengua
olfatea el rastro que ya no tengo
mis dos soles apagados
necesitan de tu aliento
Me duermo, me cierro al mundo
y me duermo
mi cuerpo, por siempre tuyo
busca la curva perfecta de tu pecho
mi alma que ya te toca
al fin encuentra su consuelo
Aclaración
Os leo cuando me comentáis algo y he visto que se da por hecho que tengo Amo. El caso es que no es así, en este momento estoy "libre", todo lo libre que se puede ser cuando una no vive y no siente de acuerdo a lo que lleva dentro...
El caso es que me "da fatiga" (como dirían en mi pueblo) eso de que tengáis una idea que no corresponde con la realidad, por lo que era mejor aclararlo.
También decir que algunas cosas que escribo son ciertas, sucedieron en su momento, pero otras proceden de mi imaginación, de mis deseos, incluso de mis miedos.
Lo que aparece aquí escrito, y mientras no me vuelva la musa, son cosas que tenía antes en otro blog que cerré por motivos personales...Espero que eso no influya para que no podáis disfrutarlo igual
un beso y gracias por leerme y los buenos desees que me dejáis escritos
El caso es que me "da fatiga" (como dirían en mi pueblo) eso de que tengáis una idea que no corresponde con la realidad, por lo que era mejor aclararlo.
También decir que algunas cosas que escribo son ciertas, sucedieron en su momento, pero otras proceden de mi imaginación, de mis deseos, incluso de mis miedos.
Lo que aparece aquí escrito, y mientras no me vuelva la musa, son cosas que tenía antes en otro blog que cerré por motivos personales...Espero que eso no influya para que no podáis disfrutarlo igual
un beso y gracias por leerme y los buenos desees que me dejáis escritos
27/9/07
-Esta noche estarás desnuda en el balcón—Dijo mientras me abrazaba con fuerza por detrásSu voz me sonó como tantas otras veces, fue una mezcla entre la serenidad propia del Amo que era y el cachondeo que siempre me había hecho reir.
-Ni lo sueñes—Contesté, con la fuerza y el orgullo que El tan bien conocía, segura de mí misma, de poder manejar una situación que, aún sin quererlo admitir, ya se me había escapado de las manos.
-Esta noche saldrás desnuda al balcón y lo harás porque yo así lo quiero—Repitió Sergio, esta vez en un tono en el que no había rastro de la cordialidad anterior.
Aún sintiendo mi coñito gritando con fueza “sí, sí mi Señor”, mis labios suaves y sedientos, se atrevieron a negar de nuevo, de una manera casi tan altiva como la primera, pero con el inconfundible temblor del que ya se sabe derrotado.
Esta vez no hubo respuesta, se habían acabado los juegos, o al menos mi juego, porque Sergio había decidido jugar y yo iba a ser su pequeño juguete. Así que antes de darme cuenta ya me había tirado en la cama y, abalanzándose sobre mí, comenzó a darme unos azotes que hicieron más mella en mi orgullo que en las nalgas que quedaron a Su merced.
-¿Qué es lo que vas a hacer esta noche?—me susurró acariciando mi oído
-Lo que tú digas Sergio—dije como pude, aún resistiéndome a repetir Su frase
¡zas!
¡zas!
¡zas!…
Unos cuantos azotes veloces me convencieron de inmediato a estar mucho más sumisa, con lo que me apresuré a gritar una y otra vez “¡estar desnuda en el balcón, Señor! ¡estar desnuda en el balcón!
-Así está mucho mejor perra, pero queda mucha noche por delante y deseo inspeccionarte.
Según decía esto se levantó de encima y pude ver como se acomodaba en un sillón al otro lado del cuarto.
-Ven aquí, quiero ver qué es lo que me pertenece y cuál es su estado
Esto me lo dijo volviendo a Su voz cantarina, sonriente, casi dulce, que era a la que me tenía acostumbrada, sin embargo, Su mirada no dejaba lugar a dudas de que estaba hablando completamente en serio.
Me levanté y, en un torpe intento de ganar tiempo y tranquilidad, arreglé mi ropa y mi pelo que ahora estaba completamente desordenado… Podía notar mi corazón acelerado golpeando insistente mi pecho, mis sienes…pum pum pum…podía notar mi sexo completamente despierto, gritando por ser atendido, acariciado, hurgado, abusado, poseído…pero, sobretodo, podía notar SUS ojos clavados en mí, paseando por mi cuerpo que iba a ser Suyo.
No me dio tiempo ni a dar dos pasos cuando levantó un poco la mano y negando con la cabeza de un lado a otro me dijo:
-Las perritas no caminan, van a cuatro patas, ¿no lo sabías querida? Sí que voy a tener que enseñarte cosas—Dijo todo eso con ese tono burlesco que tanto me sacaba de mis casillas…lo siguiente, sin embargo fue menos “musical”
-¡Vamos! Deja de remolonear, ¡te estoy esperando perra!
Creo que no tardé ni una milésima de segundo en estar a Sus pies temblando, la cabeza humillada, ocultando tantos sentimientos encontrados…Pero El deseaba verme bien, sentirme, tocarme, hacerme Suya en definitiva…me agarró del pelo y tiró hacia arriba indicándome que me levantara. Me sentó en Sus rodillas y así se quedó un rato, mirándome, mirándonos, sintiéndonos los dos tan cerca que erámos uno.
Bajó la copa de mi sujetador, mordió mis pechos, jugó con ellos, pellizcó mis pezones haciéndolos endurecer, obligándome a gemir cada vez que me llevaba al límite en ese pequeño pero deseado dolor.
Luego, de nuevo en el suelo, quieta, sin poder mirarle, sin decir ni una palabra, tal como se me había ordenado. No recuerdo en qué momento me quedé en ropa interior, no recuerdo si me la quité para El o se dio el gusto de arráncarmela, tan sólo sé que de vuelta al suelo estaba desnuda.
Sus manos me palpaban, me inspeccionaban tal como me había dicho, casi con rudeza a veces, quizá buscando mi humillación, quizá jugando con mi deseo y mi genio.
Un chasquido, otro, y el nuevo tacto de Sus manos, ahora diferente, me indicó que llevaba unos guantes…Algo frío en mi ano, mis nalgas separadas y un dedo que penetraba lento pero insistente…dentro, fuera, dentro, fuera, dentro…..
-Ya te dije que te iba a inspeccionar bien como si fueras mi caballo, mi pequeña yegua que me voy a dar el gusto de domar…
Sus manos de nuevo sin los guantes ya, en mis muslos, instándolos a separarse, abrirse al máximo…dedos paseando por mi sexo, que se cuelan, que resbalan, que se mojan y me mojan aún más….
gemidos de placer…
Los llevó a mi boca y paseandolos por mis labios me dijo:
-Mira que está mojada mi perrita, ¿no te da vergüenza?
Me dio de beber de ellos y así los saboreé, notando todo mi olor, y mi deseo, lamiéndolos como una loca, demostrando lo mucho que deseaba poder lamer otra cosa…
Pero no iba a tenerlo tan fácil, la noche era larga y aún quedaba mucho tiempo para estar juntos y que me lo ganara.
23/9/07
Por la mañana

Despierto a los pies de mi Dueño, los rayos de sol que se cuelan por las celosías dibujan los más bellos arabescos sobre mi cuerpo desnudo, me estiro y me permito un último ronroneo de placer antes de dejar mis pieles de esclava…
A cuatro patas, gateando silenciosa, me acerco a El, le observo descarada ahora que puedo perderme en la belleza de ese rostro que adoro, sonrío y siento como mi corazón se llena de amor y entrega, de deseos de servir, de complacer al hombre al que pertenezco…
Rozo mi naricita contra Su mano que cae fuera de la cama, luego mis mejillas, casi sin tocarle… Se mueve un poco, abre los ojos que se clavan con fuerza en mi alma, le miro, me mira y no puedo evitar bajar la cabeza sumisa, temblando de amor y deseo.
-Buenos días mi pequeña
-Buenos días Amo
Beso Su mano que dulcemente me acaricia y vuelvo a los pies de la cama…golosa comienzo a lamerle, metiendo cada uno de Sus dedos en mi boca, pasando mi lengua por todos ellos, notando el sabor de mi Dueño que ya despierta por completo. Coloca un pie sobre mi cabeza, con cuidado, mis mejillas ahora apretadas contra la cama, mis manos a la espalda atadas con las invisibles cadenas de mi entrega. Sigo lamiendo despacio, con calma, deleitándome en el honor de poder servirle desde el mismo momento en que me despierto.
Libera mi cabeza, me incorporo y beso cada uno de Sus pies antes de retirarme camino al baño… siento Su mirada fija en mi cuerpo, velando por cada uno de mis movimientos, perdida en mis caderas, en mis nalgas, en mis pechos y su dulce vaiven… Me paro, retiro los cabellos que esconden mi rostro y mis senos, y giro la cabeza, le miro y sonrío juguetona mientras me muestro, mientras me exhibo para El.
Lleno la bañera, me siento en el borde y juego con mis dedos en el agua, cojo un pequeño recipiente de cristal, lo sujeto con ambas manos, al destaparlo me lleno de su esencia que me penetra, cierro los ojos y aspiro la fragancia imaginando cómo olerá sobre la ya exquisita piel de mi Amo…Vierto un poco en el agua que se llena de espuma blanca, esponjosa, suave…
-Su baño, mi Señor, ya está listo.
-¿Y el desayuno perrita?
Tiemblo nerviosa…
-Ahora mismo lo preparo Amo, mientras Usted disfruta del baño
No dice nada, sé que está considerando qué hacer conmigo, sabe que me he despertado más tarde que de costumbre y que merecería ser castigada. Me observa, ve mi cuerpo tan sólo adornado con Su collar, mis manos que tiemblan nerviosas...
-Muéstrate ante mí perra
No tardo un segundo en separar las piernas, ponerme recta con los hombros hacia atrás para que mis pechos queden hermosos a Sus ojos, coloco los brazos detrás de la cabeza sujetando un poco mis cabellos para dejar libre mi espalda… Humillo los ojos de miel, separo levemente los labios por los que he pasado la lengua mojándolos intentando hacerlos parecer más jugosos para El.
A mi lado, siento Su respiración que se une a la mía, Sus manos que me tocan, me inspeccionan amasando, poseyendo lo que sabe que es Suyo. Palmea la cara interna de mis muslos
-Separa las piernas mi puta, deja que tu Dueño compruebe lo que ya sabe…—No ha terminado de decir esto cuando ya ha metido varios dedos en mi coño, me hace gemir, me marea de tanto placer que siento
-Tal como yo pensaba, mi puta siempre tan caliente, deseando a su Señor—dicho esto saca los dedos y me los ofrece, los pasa cerca de mis labios que vuelven a humedecerse esta vez de deseo, pero los retira justo cuando voy a lamerlos y los lleva a Su boca mientras me sonríe…
Desaparece en el baño dejándome sóla, oigo el chapoteo del agua cuando entra en ella y Su voz a mi espalda:
-Apresúrate con el desayuno perra, quiero que mi pequeña esté junto a mí para secarme cuando termine.
Suspiro aliviada, no suena enfadado, y además desea que me una a El cuanto antes.Corro, vuelo a la cocina notando mi corazón que canta veloz dentro de mi pecho. Preparo un poco de todo para que pueda elegir lo que desee. Coloco en una bandeja un poco de fruta troceada, zumo y leche.Gateo todo lo deprisa que puedo de vuelta al baño, me asomo intentando no hacer ruido, le observo, me lleno de El, le deseo y sueño… sueño con el placer de ser yo la que acaricie Su piel notando el calor del agua que resbale por mis dedos…
-Pasa mi pequeña, no te quedes en la puerta, ven a servir a tu Amo
Entro y al instante noto como todos los poros de mi piel se despiertan por el calor y, sobretodo, por la visión de mi Dueño desnudo, poderoso, perfecto como es a mis humildes ojos. Le ofrezco una toalla y, viendo que asiente, comienzo a secarle con cuidado, más acariciándole que otra cosa, deseando que fueran mis manos las que pudieran tocarle en ese momento…Sentada sobre mis talones ofrezco mi regazo para que coloque Sus pies…elige mis senos, Sus dedos juegan pellizcándolos, arrancandome pequeños suspiros mientras intento concentrarme en hacer lo que se me ha ordenado.Lleva una mano a mi cabeza y la empuja contra Su sexo, restriega mi cara contra Su polla y se divierte en mi desesperación y deseo…Tirándome del pelo me separa justo cuando intento lamerle…
-Shhhh, quieta perrita, tú tienes hambre de mí y yo espero mi desayuno, ¿qué opinas?
No es una pregunta que requiera respuesta…le miro anhelante una vez más antes de dirigirme gateando a la sala…me quedo arrodillada a Su lado mientras come, pendiente a Su mano que a veces me ofrece un trozo de fruta, pendiente a Sus labios que me besan y me ofrecen un poco de zumo…
-Vamos mi pequeña, termina tu desayuno—me dice pícaro sosteniendo Su polla frente a mi cara
No le hago esperar, no me hago esperar y me lleno de lo que tanto deseo, la noto en mi boca cálida, apretándose contra mi lengua que la saborea y adora. Acaricio, lamo, adoro la polla de mi Dueño empeñándome en complacerlo, en hacerle tan feliz como yo lo soy en mi pequeño orgullo de estar a Sus pies... Gime, suspira, aprieta mi cabeza ahogándome. Noto mi saliva que resbala por boca, recorriendo mi garganta... Me separa bruscamente y descarga toda su leche en el suelo ante mis ojos hambrientos...
-Toma puta, ahí tienes, no quiero que quede ni una gota... Quizá el próximo día si te levantas a tu hora la merezcas en tu boca