Me tapo los ojos
7/11/07
Sueño despierta, mis ojos están cerrados, mi respiración es pausada, pero yo estoy despierta, mi mente es un torbellino de ideas, todas sucias y perversas, fantasías todas ellas que me hacen estremecer… mis piernas se abren casi sin darme cuenta… mis manos rápidas y sabias se han deslizado hasta encontrar un lugar mucho más cálido, mucho más húmedo…comienzo a gemir y es cuando paso al otro lado de mi espejo... Soy una esclava vivo con mi Dueño, es un Amo severo pero justo, paciente con su puta, sin embargo no duda cuando debe aplicar un castigo, esto me aterra y sin embargo no puedo evitar ser mala a veces, buscarlo otras tantas sin darme cuenta que una vez que pase la línea ya no habrá marcha atrás, de nada servirán mis súplicas.
- Los castigos son para ser aplicados y que aprendas-- me dice tranquilo, casi con dulzura como quien le explica las cosas a una niña pequeña que vuelve a caer en la misma travesura… yo lo miro con mis ojos grandes y húmedos, suspiro llena de pesar y asiento con la cabeza sin decir nada.
El castigo esta vez ha sido más de lo que mi cabecita podía imaginar, dejarme sola con esos dos hombres ha sido Su sorpresa cuando ya pensaba que me había librado por mi mal comportamiento durante la cena. No me han usado ya que Su puta es sólo Suya, esas son siempre Sus palabras. Sí me han humillado, vejado, agotado hasta incluso temer que mi Dueño no volvería que me había abandonado para siempre.
Siento como unas fuertes manos me desatan, abro los ojos y me lleno de El, comienzo a llorar agradecida de que haya vuelto, arrepentida por ser mala, avergonzada y humillada de que me vea en ese estado (no estoy para pensar que ha sido El quien ha decidido el cómo y el dónde y que así es precisamente como esperaba encontrarme). Me coloca mi collar y cobijándome bajo su tierno abrazo me lleva a la casa, allí me espera otra sorpresa. Es curioso que cuando una piensa que es “tiempo” de tormenta se dé de bruces con la calma… en este caso la calma de un baño caliente que me acoge y me lava toda la suciedad pero no mi vergüenza.
Me lleva a la cama, a Su cama, sin pronunciar palabra, me arropa con cuidado, retira mis cabellos de la cara y se sienta frente a mi, en silencio, serio, pensativo…
Unos segundos que se hacen eternos en los que me acurruco protegida por las sábanas y por mi mirada que no se atreve a toparse con la Suya…sé lo que debo hacer o lo único que se me ocurre en todo caso: me escabullo hacia el suelo y me abrazo a Sus piernas, beso Su mano, y suplico un perdón que sé que ya tengo, aún sin merecerlo, un perdón tan sólo acallado por mi continuo agradecimiento de que El siga a mi lado, y yo a Sus pies…
Me coge del pelo, me lleva a Su cama y me usa, me usa con fiereza, con toda la furia contenida a la que aún no había dado salida, también me besa con ternura y toca con cuidado mis heridas...
Me permite quedarme con El, junto a El, sintiendo Su cuerpo que me protege y su aliento en mi cuello…
Quisiera decirle que no vuelva a castigarme de esa manera, pero a nada tengo derecho, titubeo confiada en la seguridad de Su abrazo y El que me conoce bien me dice:
-Depende de ti perrita, siempre dependerá de ti
Sueño de nuevo ahora dormida
4/11/07
Y fueron y son y serán
... Y por fin se encontraron, sólo una mirada bastó para darse cuenta de que nada había cambiado, todo seguía igual, tal como lo habían sentido en todo ese tiempo separados -toda la vida- pero unidos en sus pensamientos. Hubo algo que realmente sí sufrió un ligero cambio: el ritmo de sus corazones.... ahora eran tambores de guerra preparándose para la batalla. Se acercaron casi al unísono, nadie sabe quien tocó a quién primero, ya nunca lo recordarán porque tampoco tiene importancia, se limitaron a dejarse llevar por lo que había sido un hecho incluso antes de que nacieran....
Ella bajó la mirada, se sentía pequeña con Él cerca, deseaba y necesitaba toda la protección que Él pudiera ofrecerle, ansiaba sentir que la cubría con Su cuerpo y la mecía entre Sus brazos y la amaba.... ansiaba porque la hiciera Suya de una vez.
Guió la barbilla de la muchacha para poder fijar Sus ojos en ella, para que ambas miradas se inundaran de lo que estaba sucediendo. Y la besó.... la besó y sintió como si no hubiera besado nunca antes a nadie, sintió como si no hubiera existido nada antes a ese momento en el que los dos se conviertieron en uno, sintió que realmente había nacido para ello, sintió que todo lo que había vivido hasta entonces había sido un mero trámite que debía prepararle para esto, para ESTO, para la eternidad.....
Cayeron juntos, unidos, enredados sus cuerpos siendo ya sólo un alma, sólo un deseo....cayeron juntos en el mismo suelo, habían esperado demasiado, toda una vida para encontrarse, no podían desperdiciar más tiempo buscando un sitio más cómodo...su lecho sería el deseo incontrolado que se había desatado, su lecho sería el amor, la complicidad, la pasión, la fantasía y la realidad, la realidad de estar juntos....no había pasado, no conocían el futuro, podían permitirse tan sólo el lujo del presente....
Llenaron sus manos, sus bocas, sus ojos, todos sus sentidos, devorándose.... y no se cansaban, nada podía saciarlos, era como beber y beber, sentir el agua que cae a borbotones deslizándose por las comisuras de tus labios, recorriendo el filo de tu garganta y sin embargo seguir sintiendo sed....nada podía saciarlos....nada podía salvarlos....
Y fueron uno, Él dentro de la muchacha acunándola en tan dulce movimiento....ella dentro de Él recibiéndolo, acoplándose perfecta y entregada a cada uno de sus ataques...
Y fueron felices, y fueron tristes, y fueron todo....
29/10/07
No hay rosa sin espinas
-Por fin despiertasAbro los ojos, me estiro, miro a mi Amo y sonrío…. La idea de que está enfadado se pasa por mi cabeza. Rápidamente me incorporo y me pongo de rodillas en el suelo, manos en la nuca, pecho fuera, mirada sumisa… Eso sí, antes de mi gesto, me he lanzado a darle un enorme beso en esos labios que tanto deseo.
Mi Dueño me mira sorprendido.
-Muy bien perrita, veo que seguimos como siempre—palabras que ha dicho más para sí mismo, no habla conmigo, no me mira, no existo…
Creo que no termina de acostumbrarse a que su perrita sea así de impulsiva y natural. Sabe que a ella no le van los formalismos. Ponerse de rodillas no hubiera bastado, primero debía besar a su Señor, aunque éste llevara un rato esperando a que ella decidiera despertar, aunque esto supusiera un castigo mayor…
Sé que esta mañana tendré una gran reprimenda, pero la verdad es que no me importa, al contrario, me hace feliz que mi Amo dedique Su tiempo a usarme, aunque sea para calentar mi culo de perra consentida. Además, mi cuerpo y mi mente hace tiempo que dejaron de pertenecerme, El sabe que puede usarlos como desee y yo soy feliz así, ofreciéndome, unas veces sumisa y humillada, otras algo más rebelde, algo más niña, algo más caprichosa.
Se ha incorporado lentamente, saboreado el momento que le ofrece Su esclava, pienso que incluso sabe lo que hay en mi cabeza, sabe que ahora sí estoy asustada, ahora sí tiemblo, ahora mis ojos no miran retadores. Lleva un rato sin dirigirme la palabra y eso no puede ser bueno.
En un intento de complacerlo me arrojo a Sus pies y comienzo a besarlos, lo abrazo, lo acaricio, lo adoro, lo venero… Nada, no se mueve, no habla, no sonríe, no me mira. Siento que un abismo se abre ante mí, una sensación de vértigo me inunda por completo…
-Mi Señor…
Un dedo sobre Sus labios me indica que no siga, ahora sonríe, sabe que Su perra no suele callarse si desea decir algo, me está retando, pienso que desea un motivo más para mi castigo.
Lo miro y aprieto los labios, sonrío y humillo la cabeza. Me coloca la cadena y la ata a la pata de la cama.
-Como una perra, me trata como una perra- me digo con rabia
Sigue en silencio, ambos sabemos que no piensa hablar.
Oigo Sus pasos a mi espalda, no me atrevo a mirar, escucho la puerta abrirse y escucho la puerta cerrarse…Se ha ido, me ha dejado sola, esta vez ni se ha molestado en azotarme. Sabe cómo me siento y el efecto que causa en mí lo que acaba de hacer.
Pasan los segundos, los minutos, yo diría que incluso las horas… Y de repente lo tengo ante mí, poderoso, dominante, seguro de si mismo.
-Y bien, ¿tienes algo que decir?
Lo miro, intento adivinar lo que piensa, me gustaría llorar, abrazarle, suplicar, exigirle que no me deje sola de nuevo…No lo hago, tan sólo bajo la mirada y digo:
-Gracias mi Señor
24/10/07

Me postro ante Ti,
sumisa
entregada
Y así me miras
un corazón en llamas
la parte del alma
que nos falta
La carne vencida
con mil caricias
a veces suaves,
otras violentas
con la pasión y el amor
que Tu propicias.
¡Me tomas!
Pedazo de Tu vida
tan material,
tan etérea,
tan cercana y tan distante,
tan pequeña y tan gigante
Me postro ante Ti,
sumisa
entregada
Besas mis labios
Tu mano que me avasalla
se mueve con violencia
haciéndome brotar el dulce vino
Muerdes mis pechos,
aprietas mis nalgas
saboreas en mí las delicias
El sexo que penetra,
que somete,
sosteniendo mis caderas con fuerza
mis quejidos...haciendote sentir
mi Dueño pleno
Me postro ante Ti
sumisa
entregada
¿sientes cómo mi vida entrego
con el profundo amor que por Ti siento?
entregada
Y así me miras
un corazón en llamas
la parte del alma
que nos falta
La carne vencida
con mil caricias
a veces suaves,
otras violentas
con la pasión y el amor
que Tu propicias.
¡Me tomas!
Pedazo de Tu vida
tan material,
tan etérea,
tan cercana y tan distante,
tan pequeña y tan gigante
Me postro ante Ti,
sumisa
entregada
Besas mis labios
Tu mano que me avasalla
se mueve con violencia
haciéndome brotar el dulce vino
Muerdes mis pechos,
aprietas mis nalgas
saboreas en mí las delicias
El sexo que penetra,
que somete,
sosteniendo mis caderas con fuerza
mis quejidos...haciendote sentir
mi Dueño pleno
Me postro ante Ti
sumisa
entregada
¿sientes cómo mi vida entrego
con el profundo amor que por Ti siento?
22/10/07
Es ya tarde, fuera hace frío y llueve, todo está oscuro, todo menos el interior de la casa alumbrado por unas velas y una enorme chimenea. Hay un hombre acomodado en un gran sillón, contempla distraído la tormenta mientras acaricia y pellizca el trasero que se le ofrece.No hay palabras entre ellos, no hacen falta, sólo una mirada basta para dar una orden, para expresar un deseo, para que ella se entregue...todo eso El lo sabe, ya conoce de la entrega de su perra, y es eso lo que hace que disfrute de ella con la tranquilidad de quien se sabe seguro, no hay prisas entre ellos, todo llega, todo llegará... a su debido tiempo.
Un pellizco más fuerte que otro ha hecho que la mujer gima suavemente, esto ha sacado al hombre de su “refugio”, esto ha hecho que él repare en ella. La mira con pasión y ternura, con deseo, con el poder de su “tiranía”, la sabe suya y por eso sonríe.
-Quizá mi niña ha gemido suplicando un poco de atención, no es así querida?--Estas palabras pronunciadas así, lentamente, calibrando el poder de cada una de ellas, tienen el efecto esperado: otro gemido y un pequeño movimiento de las caderas de su juguete.
-Acércate, lentamente, tenemos toda la noche, disponemos de toda la vida
La muchacha, que hasta ese momento estaba de rodillas en el suelo junto al sillón de su Amo, se acerca, se arrastra hasta colocarse frente a EL, humilla la cabeza, y le besa los pies.
-Anda, tráeme una copa, ya sabes como me gusta
Ese hombre cuya figura conozco, ese hombre de perfil serio y atractivo disfruta de su copa, como disfruta de la perra que tiene, ahora, en sus rodillas, sabe de su deseo, del terrible deseo de su pequeña, sabe de sus muslos mojados, de su entrepierna cálida y la desea, la desea con una locura feroz, pero quizá la haga esperar un poco más... primero terminará su whisky.
Luego, más tarde, gozará de ella, gozará con ella, la azotará hasta que suplique, la tendrá atada, expuesta, abierta a EL, indefensa, hasta que en un arrebato de poder entierre su pene con dureza dentro de ella, luego se verterá, dejará toda su esencia correr por su cuerpo, aún no ha decidido dónde, no sabe dónde le puede apetecer hoy, quién sabe, su cara, su boca, su coño... en verdad no importa, El sabe que ella lo aceptará ansiosa donde sea y que luego, cuando El lo permita le dará las gracias por haberla poseído y haberla hecho sentir ni más ni menos lo que es: su puta
19/10/07
Una noche especial I
Estamos en un italiano, es la primera vez que ceno con Tu esposa, la miro, siempre con cuidado, estoy nerviosa y no quisiera que ponerla incómoda. Es muy bella, morena, pequeña, elegante y graciosa. La veo reir y río con ella y contigo. El vino comienza a hacer su efecto, los colores han subido a sus mejillas…realmente está preciosa.
Nunca he estado con una mujer, no sé cómo puedo reaccionar si ese llega a ser Tu deseo, y sospecho, ambos sabemos, que ese será.
Supongo que ella también está nerviosa, con más razón si cabe, me pregunto cómo reaccionaría yo en la misma situación, hacer realidad los deseos de mi marido, jugar con El, ceder un trocito a otra aunque sea por un rato… La admiro, aún no la conozco mucho pero ya me cae bien, tan pequeña y tan grande con su increible saber estar y su simpatía.
He bebido demasiado, pero al llegar al hotel me despejo de golpe. Por un momento deseo que os vayais y subir sola. Lo reconozco, tengo miedo…-¿Lo tendrá ella también?-
Entramos, Te sientas en un sillón, nos miras con Tus ojos tan serios y profundos. Me ordenas sacar los relatos que Te leí anoche y que los lea a Vuestros pies. No lo hago por mucho tiempo, Te levantas y me colocas mi collar, y yo, viendo el cuello de ella desnudo, le ofrezco uno mío que me gusta mucho, ella lo acepta y yo se lo pongo encantada.
Vuelves a sentarte, me miras
-Desnúdala—me dices
Me coloco detrás de ella y retirando sus cabellos la beso. Luego, ya de frente, comienzo a desnudarla, la acaricio, beso sus pechos y me gusta, está suave, piel suave y morena entre mis manos pequeñas.
-Ahora tú a ella—le dices
Así lo hace, despacio, mirándome a los ojos, a veces mirándose en los Tuyos. Colocado a mis espaldas me besas el cuello, estrujas mis pechos… apoyo mi cabeza en Ti sintiendo el placer de cuatro manos que me tocan.
-Túmbate en la cama—le ordenas mientras me colocas la correa en el collar.
Me dices que suba sobre ella, que la bese, la acaricie. Me entretengo en sus labios que son frescos y apetitosos. Vas tirando del collar, haciéndome bajar, ahora me pierdo en sus pechos grandes y bonitos. Decido que me gusta besarla, darle placer y con ello darte placer a Ti. Sigo nerviosa pero ya tendré tiempo de pensar más tarde no ahora.
Un tirón firme me indica que deseas que bajé aún más. Así que me encuentro con los ojos fijos en su sexo que se me abre hambriento.
Sé que debo obedecer, sé qué es lo que deseas y ya no puedo echarme atrás. Acerco la boca y paso mi lengua explorando, saboreando algo nuevo, mojándome al mismo tiempo que ella se inunda en su placer…Caliente y suave, no noto sabor alguno y así lo digo tan espontanea como siempre. Un fuerte azote y otro tirón de la cadena
debo seguir con lo que estoy haciendo sin distraerme…
17/10/07
¿Sueños?

La puerta se abre, aparece un chico moreno, alto, con los ojos azules tan claros y profundos que me arrastran a sus aguas. Su voz, grave y autoritaria, me rescata del océano para llevarme a sus carnosos labios que ya esperan ser escalados.
-¿Cómo te llamas?- me dice serio pero con un deje de guasa en la voz.
-Llámame como desees, tú pagas, tú eliges….
Me coge de la mano, tira de mí hacia adentro me atrapa entre su cuerpo y la pared y susurra en mi oído
-Entonces te llamaré perra…. Eso es, serás mi perrita porque yo pago yo elijo, ¿no?
Pasado el primer segundo de sorpresa, me recupero de inmediato para notar la terrible humedad entre mis piernas y poder contestarle con un pequeño suspiro. Me deshago como puedo de su “abrazo” –tan sólo porque él me lo permite- y me dirijo al baño, le sonrío antes de cerrar la puerta y decirle que voy a ponerme guapa para él.
Me presento ante él, vestida con una seguridad que no siento, desnuda ante mi deseo.
Está sentado en la cama, me mira y sonríe positivamente, sé que le gusta lo que ve, sus ojos me lo dicen, su cuerpo tenso, preparado para nuestro cuerpo a cuerpo, me lo grita.
Me acerco, despacio, contoneándome, sonriendo como una golfa en celo, me arrodillo entre sus piernas y comienzo a desabrocharle la bragueta. Me relamo ansiosa al ver su polla grande, gorda, tan dura por el deseo…La llevo a mi boca y me empleo como una buena puta lamiendo de arriba abajo, tragándola entera, saboreando cada centímetro, llegando hasta sus huevos cargados de leche esperando derramarse en mi cuerpo.
-La mamas muy bien, se nota que eres una puta de categoría, parece que vales todo lo que he pagado por ti
No digo nada, tan sólo le sonrío satisfecha, pagada de mí misma por el poder que creo tener en ese momento.
No puedo recrearme mucho, sus manos han agarrado mis cabellos con dureza, tirando de ellos, me arrastra hasta un rincón donde hay un cuenco con agua en el suelo. Estoy a cuatro patas sintiendo su respiración en mi cuello, puedo imaginar qué es lo que desea pero mi cuerpo no reacciona, no hasta sentir el latigazo de su voz de nuevo.
-Y ahora te voy a follar como una perra, a cuatro patas, por detrás mientras lames el agua.
No ha terminado la frase cuando ya me la ha clavado hasta el fondo, con dureza, con ansia, más atravesándome que follándome…Mis gemidos se intercalan con pequeños gritos y el chapoteo del agua en mi lengua…y el chapoteo de su polla en mi coño…y el chapoteo de su leche en mi culo que resbala ahora por mis muslos…
Caigo rendida con él encima, disfruto del cuerpo que me apresa poseyéndome por esos últimos minutos que él ha pagado, por esos segundos que aún soy Suya antes de vaciarme en el frío de la libertad recuperada…
…de la libertad no deseada.
-¿Cómo te llamas?- me dice serio pero con un deje de guasa en la voz.
-Llámame como desees, tú pagas, tú eliges….
Me coge de la mano, tira de mí hacia adentro me atrapa entre su cuerpo y la pared y susurra en mi oído
-Entonces te llamaré perra…. Eso es, serás mi perrita porque yo pago yo elijo, ¿no?
Pasado el primer segundo de sorpresa, me recupero de inmediato para notar la terrible humedad entre mis piernas y poder contestarle con un pequeño suspiro. Me deshago como puedo de su “abrazo” –tan sólo porque él me lo permite- y me dirijo al baño, le sonrío antes de cerrar la puerta y decirle que voy a ponerme guapa para él.
Me presento ante él, vestida con una seguridad que no siento, desnuda ante mi deseo.
Está sentado en la cama, me mira y sonríe positivamente, sé que le gusta lo que ve, sus ojos me lo dicen, su cuerpo tenso, preparado para nuestro cuerpo a cuerpo, me lo grita.
Me acerco, despacio, contoneándome, sonriendo como una golfa en celo, me arrodillo entre sus piernas y comienzo a desabrocharle la bragueta. Me relamo ansiosa al ver su polla grande, gorda, tan dura por el deseo…La llevo a mi boca y me empleo como una buena puta lamiendo de arriba abajo, tragándola entera, saboreando cada centímetro, llegando hasta sus huevos cargados de leche esperando derramarse en mi cuerpo.
-La mamas muy bien, se nota que eres una puta de categoría, parece que vales todo lo que he pagado por ti
No digo nada, tan sólo le sonrío satisfecha, pagada de mí misma por el poder que creo tener en ese momento.
No puedo recrearme mucho, sus manos han agarrado mis cabellos con dureza, tirando de ellos, me arrastra hasta un rincón donde hay un cuenco con agua en el suelo. Estoy a cuatro patas sintiendo su respiración en mi cuello, puedo imaginar qué es lo que desea pero mi cuerpo no reacciona, no hasta sentir el latigazo de su voz de nuevo.
-Y ahora te voy a follar como una perra, a cuatro patas, por detrás mientras lames el agua.
No ha terminado la frase cuando ya me la ha clavado hasta el fondo, con dureza, con ansia, más atravesándome que follándome…Mis gemidos se intercalan con pequeños gritos y el chapoteo del agua en mi lengua…y el chapoteo de su polla en mi coño…y el chapoteo de su leche en mi culo que resbala ahora por mis muslos…
Caigo rendida con él encima, disfruto del cuerpo que me apresa poseyéndome por esos últimos minutos que él ha pagado, por esos segundos que aún soy Suya antes de vaciarme en el frío de la libertad recuperada…
…de la libertad no deseada.
13/10/07
Quisiera...
quiero tus dedosenredados en mi cabello
quiero tus labios
susurrando en mi espalda
palabras
de amor y deseo
que tus manos exigentes
se abran paso por mi cuerpo
tus ojos clavados en mi alma
y tus dientes mordiendo mi pecho
quiero que me hagas tuya
en este momento
quiero que me fuerces
que me hagas entregarme
por completo
tus rodillas que
separen mis muslos
y notando tan dulce humedad
hagas Tuyo mi deseo
8/10/07
Érase una vez dos almas incompletas e imperfectas que vagaban vida tras vida buscándose la una a la otra… condenadas a no encontrarse sufrían el saber que les faltaba algo sin llegar a descubrir el qué. Pasaron mil vidas, todas vacías porque aún siendo felices nunca alcanzaban la dicha completa.Pero se encontraron, a veces el destino es generoso…Fue una noche de verano, aunque las almas no se reconocieron de inmediato no tuvo que pasar mucho tiempo para que esto sucediera. Pronto fueron inseparables, no podían pasar muchas horas sin que sintieran la necesidad de volver a encontrarse en interminables noches y tristes amaneceres, hablaban y hablaban llenándose el uno del otro, nada les saciaba, todo les sabía a poco, a escaso, a pequeño ante algo tan grande que ya había nacido.Ella le enseñó su parte más íntima, sus deseos ocultos, sus miedos, sus necesidades, sus alegrías, sus tristezas…ella le enseñó lo que era un alma partida por la necesidad de entregarse ante una única persona, y, para su sorpresa, El la entendió, no sólo eso, sino que la reconoció, despertó en El un sentimiento latente, único, casi desconocido hasta ese momento, un sentimiento que formaba parte de El desde siempre pero únicamente nacido por y para ella, únicamente gozado y compartido por y para los dos. El le mostró un corazón fuerte, indomable, valiente, le enseñó cómo crecer a su lado,como ser todo siendo nada, siendo pequeña y dócil, existiendo para entregarse, para complacerle, para ser otra siendo ella, para, por fin, completarse junto a El y a sus pies.
...A veces se es tan feliz que se tientan las envidias, la furia de aquellos superiores, de quienes los habían mantenido separados por galaxias enteras. A veces la dicha se escapa entre los dedos, incapaces de retenerla toda ella por tan inmensa y profunda. A veces…A veces rechazamos el regalo ofrecido, aún sabiendo que nunca más tendremos algo parecido.Y así se separaron, se desconocieron en un momento…ella deseosa de El, y El…El perdido en miedos, deseos encontrados, pensamientos intranquilos…
Lo intentó, lo intentó perdiendo en cada paso un trocito más de su alma que junto a El había estado completa, rasgando en cada intento un pedazo de esperanza, rindiéndose casi, rindiéndose completamente mas esperando siempre que El volviera a ella...
...A veces el destino es generoso…a veces nacerán y morirán millones de estrellas antes de conceder a esas almas una segunda, tercera, o última oportunidad.
3/10/07
Y al final de la escalera....

-Estarías más cómoda sin la camisa
No fue una sugerencia lo que salió de los atractivos labios de mi Amo, ahora, con el paso de los años, al recordar aquella primera tarde juntos, me doy cuenta de que simplemente se limitó a expresar una orden alta y clara; expresó su deseo, su capricho, de manera tranquila e inalterable, sin ni siquiera variar el tono de Su voz. Para mí, esa primera orden significó un tremendo choque con la realidad: me encontraba en una habitación de hotel con un casi perfecto desconocido con el que precisamente no iba a mantener una cordial conversación. Había aceptado jugar siguiendo Sus reglas y ahora me daba cuenta de la crudeza de la situación, estaba allí para ser Su juguete, Su sumisa, no más que una perra en Sus manos.
Llegué a la conclusión de que estaba muerta de miedo.
Aún no me explico como tuve el valor de levantar la vista, clavarme en sus severos e impenetrables ojos y, con una fingida tranquilidad, decirle:
-Mira David, por qué no esperamos un poco? No estoy preparada, anda -y esto se lo dije intentando mostrar la mejor de mis sonrisas- vamos a tomarnos algo y hablamos un poco
-¿Acaso no harás esto por tu Amo?, ¿Acaso es tanto lo que te pido? No tengo ganas de que juguemos al gato y al ratón, y mucho menos estoy dispuesto a perder mi valioso tiempo con una perra caprichosa y desobediente
Y según soltaba su retahíla cogió la chaqueta, dio la vuelta y se dispuso a abandonar la habitación.
-¡No! Te lo suplico, perdona mi torpeza por favor, sólo estoy nerviosa pero no deseo jugar contigo
E intentando contener las lágrimas comencé a desabrocharme los primeros botones de la camisa. David paró en seco y permaneció en silencio durante unos segundos que se me hicieron eternos, luego, en un movimiento perfectamente estudiado se dio la vuelta y volvió a clavar su mirada en mí. Fue tal la intensidad con la que me observaba, con la que me devoraba, que no pude más que humillar la cabeza y seguir cumpliendo con Su orden. Entonces se acercó a mí, supongo que comenzaba a disfrutar del juego, El sabía, tenía la certeza de que mi ruego y mi posterior aceptación a obedecerle me habían conducido al principio del fin, a mis comienzos como sumisa y el inminente final de toda mi vida pasada. Me tenía delante cada vez más entregada, cada vez más Suya, cada vez más abandonada a mi destino: servirle como Su esclava y sentirme orgullosa de ser sólo eso, no más que algo que le pertenecía y con quien jugaría a Su placer.
Acarició mi cabeza con firmeza y la empujó levemente hasta hacerme caer de rodillas, me ordenó que estuviera completamente quieta y en silencio, y antes de que me diera cuenta ya había desaparecido dejándome sola, temblando de excitación y miedo, de placer y rabia, sintiéndome completamente llena en mi sumisión, en mi pequeña entrega. Cuando entró de nuevo en la habitación llevaba consigo un fino collar de cuero enganchado a una cadena y una hermosa y amenazadora fusta. Sin ni siquiera dignarse a mirarme, se sirvió un agua con gas y se acomodó en un sillón que previamente había colocado frente a mí.
-Perrita, mi querida y pequeña insolente sumisa, mírame, escucha bien esto que te voy a decir porque no lo repetiré de nuevo
Yo, que había permanecido todo el tiempo con la cabeza y la vista humillada, alcé los ojos para encontrarme con la dureza y la fuerza de los Suyos. Al poder mirarlo así, con total descaro, al tener aquella oportunidad de perderme en Su rostro, comencé a sentirme aún más nerviosa de lo que ya estaba. Me sentía totalmente despojada de mis ropas en mi cuerpo semidesnudo.
-Procura hacer simplemente lo que te digo, no debes plantearte mis ordenes, ya que si lo haces pensaré que tienes dudas o careces del deseo de complacerme. Así que si te digo que te desnudes, que te quites la camisa, lo haces, quiero ver las ansias de complacerme en tu mirada, en tus gestos, en tus palabras, incluso debes aprender a anticiparte, nunca jamás vuelvas a hacerme esperar. Y ahora ve a la cama y te colocas a cuatro patas, ¡vamos!, ¡Rápido perra!
En esta ocasión no tardé ni un segundo en colocarme tal como mi Dueño deseaba, pude verme reflejada en el espejo que tan estratégicamente había frente a la cama: creo que presentaba un aspecto ridículo, estaba desnuda de cintura para arriba, podía sentir mis pechos moviéndose al compás de mi agitada respiración. Aún conservaba la falda y las botas de tacón altísimo y también me acompañaban mis braguitas que a esas alturas se encontraban en un aspecto lamentable, estaban completamente mojadas, tanto que hasta podía oler mi sexo hambriento. Mi Amo se acercó llevando consigo la fusta y el collar, los puso delante de mi cara y obligándome a mirar me dijo:
-Observa bien este collar mi querida perra, míralo con cuidado, fíjate lo bello que es, debes amarlo del mismo modo que debes adorar a tu Dueño, este collar significa todo lo que te une a EL, representa tu condición de esclava. Hoy no te lo pondré, aún no lo has ganado, antes de tener el honor de llevar el collar de tu Señor debes mostrarme hasta que punto estás dispuesta a complacerme. Por cierto...acaso debo enseñártelo todo?- dijo al tiempo que empujaba un poco mi cabeza hacia abajo y levantaba mi culo- Creo que te queda mucho por aprender ni siquiera sabes cuál es la postura correcta que debes adoptar ante tu Señor; mira perra, un Amo siempre debe estar cómodo para usar a su zorra a su antojo! ¡ ese culo, vamos!
-Lo siento mi Señor, perdone se lo ruego, soy una mala sumisa que sólo piensa en su comodidad, no volverá a pasar- aún no entiendo como fui capaz de decir todo eso, era tanta la vergüenza que sentía que hubiera deseado que la tierra me tragase
-Y ahora mira la fusta, es casi tan bella como el collar de perra que será tuyo si te portas bien, también es muy importante, con ella te azotare a mi placer o te follaré hasta que me supliques una y otra vez que te rompa usándote. No siempre merecerás ser follada por tu Amo, no lo olvides, a veces simplemente te permitiré que me lamas después de haberme corrido en tu boca, y, escúchame bien zorra, deberás agradecérmelo, nunca olvides dar las gracias a tu Amo por haberte permitido ser el instrumento de su gozo
Dicho esto, y sin mediar una sola palabra más mi Dueño se colocó frente a mi, se bajó la cremallera y dejó ante mi ansiosa vista el gran bulto que pugnaba por salir de sus pantalones.
-¿Deseas lamerla, no es cierto? Te gustaría tenerla en tu boca y sentir lo dura que está, no es así perrita? No eres más que una puta viciosa, deberás aprender a olvidarte de tu placer y pensar sólo en el mío
Yo no me atreví ni a respirar, aunque creo que dejé escapar un gemido de desesperación al tiempo que alzaba un poco mas mi trasero ofreciéndoselo a mi Amo, deseando más que nunca que usara la fusta, que me azotara, deseando como una loca complacerlo en todo. Pareció adivinar mis pensamientos y, tras sacar su enorme polla de los calzoncillos que la oprimían y despojarme de falda, descargó el primer golpe sobre mi trasero.
ZAS!
Y después vino un segundo
ZAS!
Y un tercero
ZAS!
Y muchos más, tantos que perdí la cuenta ya que estaba demasiado entretenida en intentar no hacer mucho ruido, en no quejarme, para no molestar a mi Dueño que parecía estar disfrutando mucho. Aún así, me fue imposible callar por más tiempo, y de repente, me vi a mí misma haciendo algo que nunca pensé llegaría a hacer: suplicar
Parece que a mi Amo le molestó que lo sacara de su concentración ya que, en lugar de parar, descargo dos o tres golpes más en mis muslos con tal intensidad que no pude más que hundir mi cara en la cama e intentar guardar silencio. Agarró fuerte mi cabello y dando un tirón me hizo levantar la cabeza y mirarlo a los ojos, hecho esto sujetó su verga frente a mis hambrientos labios y dijo:
-¡Métela en tu boca, vamos! Deprisa! No quiero escuchar ni un solo gemido más, así que lámeme bien, dame más placer del que ya obtengo azotándote.
Yo comencé a lamer, a chupar Su polla lo mejor que sabía, sólo deseaba complacerlo, así que me concentré por completo en que mi Amo se corriera. Poco a poco los azotes se fueron haciendo más pausados, más suaves y, en lugar del ruido de la fusta, comenzaron a escucharse en toda la habitación los fuertes gemidos de mi Señor; con cada gemido empujaba más y más mi cabeza, hasta que en un momento se quedó completamente quieto y, tras un sonido gutural, comenzó a descargar toda Su leche dentro de mi boca, dentro de mi garganta y mis entrañas, hasta que quedó completamente seco y ahíto de placer.
-No ha estado mal perrita, nada mal, creo que me divertiré contigo
Después de hacerme limpiarle me tumbó con cuidado boca abajo y me estuvo acariciando hasta que quedé profundamente dormida.
No fue una sugerencia lo que salió de los atractivos labios de mi Amo, ahora, con el paso de los años, al recordar aquella primera tarde juntos, me doy cuenta de que simplemente se limitó a expresar una orden alta y clara; expresó su deseo, su capricho, de manera tranquila e inalterable, sin ni siquiera variar el tono de Su voz. Para mí, esa primera orden significó un tremendo choque con la realidad: me encontraba en una habitación de hotel con un casi perfecto desconocido con el que precisamente no iba a mantener una cordial conversación. Había aceptado jugar siguiendo Sus reglas y ahora me daba cuenta de la crudeza de la situación, estaba allí para ser Su juguete, Su sumisa, no más que una perra en Sus manos.
Llegué a la conclusión de que estaba muerta de miedo.
Aún no me explico como tuve el valor de levantar la vista, clavarme en sus severos e impenetrables ojos y, con una fingida tranquilidad, decirle:
-Mira David, por qué no esperamos un poco? No estoy preparada, anda -y esto se lo dije intentando mostrar la mejor de mis sonrisas- vamos a tomarnos algo y hablamos un poco
-¿Acaso no harás esto por tu Amo?, ¿Acaso es tanto lo que te pido? No tengo ganas de que juguemos al gato y al ratón, y mucho menos estoy dispuesto a perder mi valioso tiempo con una perra caprichosa y desobediente
Y según soltaba su retahíla cogió la chaqueta, dio la vuelta y se dispuso a abandonar la habitación.
-¡No! Te lo suplico, perdona mi torpeza por favor, sólo estoy nerviosa pero no deseo jugar contigo
E intentando contener las lágrimas comencé a desabrocharme los primeros botones de la camisa. David paró en seco y permaneció en silencio durante unos segundos que se me hicieron eternos, luego, en un movimiento perfectamente estudiado se dio la vuelta y volvió a clavar su mirada en mí. Fue tal la intensidad con la que me observaba, con la que me devoraba, que no pude más que humillar la cabeza y seguir cumpliendo con Su orden. Entonces se acercó a mí, supongo que comenzaba a disfrutar del juego, El sabía, tenía la certeza de que mi ruego y mi posterior aceptación a obedecerle me habían conducido al principio del fin, a mis comienzos como sumisa y el inminente final de toda mi vida pasada. Me tenía delante cada vez más entregada, cada vez más Suya, cada vez más abandonada a mi destino: servirle como Su esclava y sentirme orgullosa de ser sólo eso, no más que algo que le pertenecía y con quien jugaría a Su placer.
Acarició mi cabeza con firmeza y la empujó levemente hasta hacerme caer de rodillas, me ordenó que estuviera completamente quieta y en silencio, y antes de que me diera cuenta ya había desaparecido dejándome sola, temblando de excitación y miedo, de placer y rabia, sintiéndome completamente llena en mi sumisión, en mi pequeña entrega. Cuando entró de nuevo en la habitación llevaba consigo un fino collar de cuero enganchado a una cadena y una hermosa y amenazadora fusta. Sin ni siquiera dignarse a mirarme, se sirvió un agua con gas y se acomodó en un sillón que previamente había colocado frente a mí.
-Perrita, mi querida y pequeña insolente sumisa, mírame, escucha bien esto que te voy a decir porque no lo repetiré de nuevo
Yo, que había permanecido todo el tiempo con la cabeza y la vista humillada, alcé los ojos para encontrarme con la dureza y la fuerza de los Suyos. Al poder mirarlo así, con total descaro, al tener aquella oportunidad de perderme en Su rostro, comencé a sentirme aún más nerviosa de lo que ya estaba. Me sentía totalmente despojada de mis ropas en mi cuerpo semidesnudo.
-Procura hacer simplemente lo que te digo, no debes plantearte mis ordenes, ya que si lo haces pensaré que tienes dudas o careces del deseo de complacerme. Así que si te digo que te desnudes, que te quites la camisa, lo haces, quiero ver las ansias de complacerme en tu mirada, en tus gestos, en tus palabras, incluso debes aprender a anticiparte, nunca jamás vuelvas a hacerme esperar. Y ahora ve a la cama y te colocas a cuatro patas, ¡vamos!, ¡Rápido perra!
En esta ocasión no tardé ni un segundo en colocarme tal como mi Dueño deseaba, pude verme reflejada en el espejo que tan estratégicamente había frente a la cama: creo que presentaba un aspecto ridículo, estaba desnuda de cintura para arriba, podía sentir mis pechos moviéndose al compás de mi agitada respiración. Aún conservaba la falda y las botas de tacón altísimo y también me acompañaban mis braguitas que a esas alturas se encontraban en un aspecto lamentable, estaban completamente mojadas, tanto que hasta podía oler mi sexo hambriento. Mi Amo se acercó llevando consigo la fusta y el collar, los puso delante de mi cara y obligándome a mirar me dijo:
-Observa bien este collar mi querida perra, míralo con cuidado, fíjate lo bello que es, debes amarlo del mismo modo que debes adorar a tu Dueño, este collar significa todo lo que te une a EL, representa tu condición de esclava. Hoy no te lo pondré, aún no lo has ganado, antes de tener el honor de llevar el collar de tu Señor debes mostrarme hasta que punto estás dispuesta a complacerme. Por cierto...acaso debo enseñártelo todo?- dijo al tiempo que empujaba un poco mi cabeza hacia abajo y levantaba mi culo- Creo que te queda mucho por aprender ni siquiera sabes cuál es la postura correcta que debes adoptar ante tu Señor; mira perra, un Amo siempre debe estar cómodo para usar a su zorra a su antojo! ¡ ese culo, vamos!
-Lo siento mi Señor, perdone se lo ruego, soy una mala sumisa que sólo piensa en su comodidad, no volverá a pasar- aún no entiendo como fui capaz de decir todo eso, era tanta la vergüenza que sentía que hubiera deseado que la tierra me tragase
-Y ahora mira la fusta, es casi tan bella como el collar de perra que será tuyo si te portas bien, también es muy importante, con ella te azotare a mi placer o te follaré hasta que me supliques una y otra vez que te rompa usándote. No siempre merecerás ser follada por tu Amo, no lo olvides, a veces simplemente te permitiré que me lamas después de haberme corrido en tu boca, y, escúchame bien zorra, deberás agradecérmelo, nunca olvides dar las gracias a tu Amo por haberte permitido ser el instrumento de su gozo
Dicho esto, y sin mediar una sola palabra más mi Dueño se colocó frente a mi, se bajó la cremallera y dejó ante mi ansiosa vista el gran bulto que pugnaba por salir de sus pantalones.
-¿Deseas lamerla, no es cierto? Te gustaría tenerla en tu boca y sentir lo dura que está, no es así perrita? No eres más que una puta viciosa, deberás aprender a olvidarte de tu placer y pensar sólo en el mío
Yo no me atreví ni a respirar, aunque creo que dejé escapar un gemido de desesperación al tiempo que alzaba un poco mas mi trasero ofreciéndoselo a mi Amo, deseando más que nunca que usara la fusta, que me azotara, deseando como una loca complacerlo en todo. Pareció adivinar mis pensamientos y, tras sacar su enorme polla de los calzoncillos que la oprimían y despojarme de falda, descargó el primer golpe sobre mi trasero.
ZAS!
Y después vino un segundo
ZAS!
Y un tercero
ZAS!
Y muchos más, tantos que perdí la cuenta ya que estaba demasiado entretenida en intentar no hacer mucho ruido, en no quejarme, para no molestar a mi Dueño que parecía estar disfrutando mucho. Aún así, me fue imposible callar por más tiempo, y de repente, me vi a mí misma haciendo algo que nunca pensé llegaría a hacer: suplicar
Parece que a mi Amo le molestó que lo sacara de su concentración ya que, en lugar de parar, descargo dos o tres golpes más en mis muslos con tal intensidad que no pude más que hundir mi cara en la cama e intentar guardar silencio. Agarró fuerte mi cabello y dando un tirón me hizo levantar la cabeza y mirarlo a los ojos, hecho esto sujetó su verga frente a mis hambrientos labios y dijo:
-¡Métela en tu boca, vamos! Deprisa! No quiero escuchar ni un solo gemido más, así que lámeme bien, dame más placer del que ya obtengo azotándote.
Yo comencé a lamer, a chupar Su polla lo mejor que sabía, sólo deseaba complacerlo, así que me concentré por completo en que mi Amo se corriera. Poco a poco los azotes se fueron haciendo más pausados, más suaves y, en lugar del ruido de la fusta, comenzaron a escucharse en toda la habitación los fuertes gemidos de mi Señor; con cada gemido empujaba más y más mi cabeza, hasta que en un momento se quedó completamente quieto y, tras un sonido gutural, comenzó a descargar toda Su leche dentro de mi boca, dentro de mi garganta y mis entrañas, hasta que quedó completamente seco y ahíto de placer.
-No ha estado mal perrita, nada mal, creo que me divertiré contigo
Después de hacerme limpiarle me tumbó con cuidado boca abajo y me estuvo acariciando hasta que quedé profundamente dormida.
30/9/07
Distancia
Te pienso, cierro los ojosy te pienso
mis manos , ahora tuyas
dejan tu olor en mi cuerpo
mis dedos, ora veloces ora tan lentos
van buscanco mi consuelo
Te siento, estando tan lejos
y aún te siento
mis labios ahora marchitos
anhelan el sabor de tu sexo
mi lengua antes tan dulce
busca perversa su alimento
Me pierdo, mis piernas se abren
y me pierdo
mi luna que mengua
olfatea el rastro que ya no tengo
mis dos soles apagados
necesitan de tu aliento
Me duermo, me cierro al mundo
y me duermo
mi cuerpo, por siempre tuyo
busca la curva perfecta de tu pecho
mi alma que ya te toca
al fin encuentra su consuelo
Aclaración
Os leo cuando me comentáis algo y he visto que se da por hecho que tengo Amo. El caso es que no es así, en este momento estoy "libre", todo lo libre que se puede ser cuando una no vive y no siente de acuerdo a lo que lleva dentro...
El caso es que me "da fatiga" (como dirían en mi pueblo) eso de que tengáis una idea que no corresponde con la realidad, por lo que era mejor aclararlo.
También decir que algunas cosas que escribo son ciertas, sucedieron en su momento, pero otras proceden de mi imaginación, de mis deseos, incluso de mis miedos.
Lo que aparece aquí escrito, y mientras no me vuelva la musa, son cosas que tenía antes en otro blog que cerré por motivos personales...Espero que eso no influya para que no podáis disfrutarlo igual
un beso y gracias por leerme y los buenos desees que me dejáis escritos
El caso es que me "da fatiga" (como dirían en mi pueblo) eso de que tengáis una idea que no corresponde con la realidad, por lo que era mejor aclararlo.
También decir que algunas cosas que escribo son ciertas, sucedieron en su momento, pero otras proceden de mi imaginación, de mis deseos, incluso de mis miedos.
Lo que aparece aquí escrito, y mientras no me vuelva la musa, son cosas que tenía antes en otro blog que cerré por motivos personales...Espero que eso no influya para que no podáis disfrutarlo igual
un beso y gracias por leerme y los buenos desees que me dejáis escritos
27/9/07
-Esta noche estarás desnuda en el balcón—Dijo mientras me abrazaba con fuerza por detrásSu voz me sonó como tantas otras veces, fue una mezcla entre la serenidad propia del Amo que era y el cachondeo que siempre me había hecho reir.
-Ni lo sueñes—Contesté, con la fuerza y el orgullo que El tan bien conocía, segura de mí misma, de poder manejar una situación que, aún sin quererlo admitir, ya se me había escapado de las manos.
-Esta noche saldrás desnuda al balcón y lo harás porque yo así lo quiero—Repitió Sergio, esta vez en un tono en el que no había rastro de la cordialidad anterior.
Aún sintiendo mi coñito gritando con fueza “sí, sí mi Señor”, mis labios suaves y sedientos, se atrevieron a negar de nuevo, de una manera casi tan altiva como la primera, pero con el inconfundible temblor del que ya se sabe derrotado.
Esta vez no hubo respuesta, se habían acabado los juegos, o al menos mi juego, porque Sergio había decidido jugar y yo iba a ser su pequeño juguete. Así que antes de darme cuenta ya me había tirado en la cama y, abalanzándose sobre mí, comenzó a darme unos azotes que hicieron más mella en mi orgullo que en las nalgas que quedaron a Su merced.
-¿Qué es lo que vas a hacer esta noche?—me susurró acariciando mi oído
-Lo que tú digas Sergio—dije como pude, aún resistiéndome a repetir Su frase
¡zas!
¡zas!
¡zas!…
Unos cuantos azotes veloces me convencieron de inmediato a estar mucho más sumisa, con lo que me apresuré a gritar una y otra vez “¡estar desnuda en el balcón, Señor! ¡estar desnuda en el balcón!
-Así está mucho mejor perra, pero queda mucha noche por delante y deseo inspeccionarte.
Según decía esto se levantó de encima y pude ver como se acomodaba en un sillón al otro lado del cuarto.
-Ven aquí, quiero ver qué es lo que me pertenece y cuál es su estado
Esto me lo dijo volviendo a Su voz cantarina, sonriente, casi dulce, que era a la que me tenía acostumbrada, sin embargo, Su mirada no dejaba lugar a dudas de que estaba hablando completamente en serio.
Me levanté y, en un torpe intento de ganar tiempo y tranquilidad, arreglé mi ropa y mi pelo que ahora estaba completamente desordenado… Podía notar mi corazón acelerado golpeando insistente mi pecho, mis sienes…pum pum pum…podía notar mi sexo completamente despierto, gritando por ser atendido, acariciado, hurgado, abusado, poseído…pero, sobretodo, podía notar SUS ojos clavados en mí, paseando por mi cuerpo que iba a ser Suyo.
No me dio tiempo ni a dar dos pasos cuando levantó un poco la mano y negando con la cabeza de un lado a otro me dijo:
-Las perritas no caminan, van a cuatro patas, ¿no lo sabías querida? Sí que voy a tener que enseñarte cosas—Dijo todo eso con ese tono burlesco que tanto me sacaba de mis casillas…lo siguiente, sin embargo fue menos “musical”
-¡Vamos! Deja de remolonear, ¡te estoy esperando perra!
Creo que no tardé ni una milésima de segundo en estar a Sus pies temblando, la cabeza humillada, ocultando tantos sentimientos encontrados…Pero El deseaba verme bien, sentirme, tocarme, hacerme Suya en definitiva…me agarró del pelo y tiró hacia arriba indicándome que me levantara. Me sentó en Sus rodillas y así se quedó un rato, mirándome, mirándonos, sintiéndonos los dos tan cerca que erámos uno.
Bajó la copa de mi sujetador, mordió mis pechos, jugó con ellos, pellizcó mis pezones haciéndolos endurecer, obligándome a gemir cada vez que me llevaba al límite en ese pequeño pero deseado dolor.
Luego, de nuevo en el suelo, quieta, sin poder mirarle, sin decir ni una palabra, tal como se me había ordenado. No recuerdo en qué momento me quedé en ropa interior, no recuerdo si me la quité para El o se dio el gusto de arráncarmela, tan sólo sé que de vuelta al suelo estaba desnuda.
Sus manos me palpaban, me inspeccionaban tal como me había dicho, casi con rudeza a veces, quizá buscando mi humillación, quizá jugando con mi deseo y mi genio.
Un chasquido, otro, y el nuevo tacto de Sus manos, ahora diferente, me indicó que llevaba unos guantes…Algo frío en mi ano, mis nalgas separadas y un dedo que penetraba lento pero insistente…dentro, fuera, dentro, fuera, dentro…..
-Ya te dije que te iba a inspeccionar bien como si fueras mi caballo, mi pequeña yegua que me voy a dar el gusto de domar…
Sus manos de nuevo sin los guantes ya, en mis muslos, instándolos a separarse, abrirse al máximo…dedos paseando por mi sexo, que se cuelan, que resbalan, que se mojan y me mojan aún más….
gemidos de placer…
Los llevó a mi boca y paseandolos por mis labios me dijo:
-Mira que está mojada mi perrita, ¿no te da vergüenza?
Me dio de beber de ellos y así los saboreé, notando todo mi olor, y mi deseo, lamiéndolos como una loca, demostrando lo mucho que deseaba poder lamer otra cosa…
Pero no iba a tenerlo tan fácil, la noche era larga y aún quedaba mucho tiempo para estar juntos y que me lo ganara.
23/9/07
Por la mañana

Despierto a los pies de mi Dueño, los rayos de sol que se cuelan por las celosías dibujan los más bellos arabescos sobre mi cuerpo desnudo, me estiro y me permito un último ronroneo de placer antes de dejar mis pieles de esclava…
A cuatro patas, gateando silenciosa, me acerco a El, le observo descarada ahora que puedo perderme en la belleza de ese rostro que adoro, sonrío y siento como mi corazón se llena de amor y entrega, de deseos de servir, de complacer al hombre al que pertenezco…
Rozo mi naricita contra Su mano que cae fuera de la cama, luego mis mejillas, casi sin tocarle… Se mueve un poco, abre los ojos que se clavan con fuerza en mi alma, le miro, me mira y no puedo evitar bajar la cabeza sumisa, temblando de amor y deseo.
-Buenos días mi pequeña
-Buenos días Amo
Beso Su mano que dulcemente me acaricia y vuelvo a los pies de la cama…golosa comienzo a lamerle, metiendo cada uno de Sus dedos en mi boca, pasando mi lengua por todos ellos, notando el sabor de mi Dueño que ya despierta por completo. Coloca un pie sobre mi cabeza, con cuidado, mis mejillas ahora apretadas contra la cama, mis manos a la espalda atadas con las invisibles cadenas de mi entrega. Sigo lamiendo despacio, con calma, deleitándome en el honor de poder servirle desde el mismo momento en que me despierto.
Libera mi cabeza, me incorporo y beso cada uno de Sus pies antes de retirarme camino al baño… siento Su mirada fija en mi cuerpo, velando por cada uno de mis movimientos, perdida en mis caderas, en mis nalgas, en mis pechos y su dulce vaiven… Me paro, retiro los cabellos que esconden mi rostro y mis senos, y giro la cabeza, le miro y sonrío juguetona mientras me muestro, mientras me exhibo para El.
Lleno la bañera, me siento en el borde y juego con mis dedos en el agua, cojo un pequeño recipiente de cristal, lo sujeto con ambas manos, al destaparlo me lleno de su esencia que me penetra, cierro los ojos y aspiro la fragancia imaginando cómo olerá sobre la ya exquisita piel de mi Amo…Vierto un poco en el agua que se llena de espuma blanca, esponjosa, suave…
-Su baño, mi Señor, ya está listo.
-¿Y el desayuno perrita?
Tiemblo nerviosa…
-Ahora mismo lo preparo Amo, mientras Usted disfruta del baño
No dice nada, sé que está considerando qué hacer conmigo, sabe que me he despertado más tarde que de costumbre y que merecería ser castigada. Me observa, ve mi cuerpo tan sólo adornado con Su collar, mis manos que tiemblan nerviosas...
-Muéstrate ante mí perra
No tardo un segundo en separar las piernas, ponerme recta con los hombros hacia atrás para que mis pechos queden hermosos a Sus ojos, coloco los brazos detrás de la cabeza sujetando un poco mis cabellos para dejar libre mi espalda… Humillo los ojos de miel, separo levemente los labios por los que he pasado la lengua mojándolos intentando hacerlos parecer más jugosos para El.
A mi lado, siento Su respiración que se une a la mía, Sus manos que me tocan, me inspeccionan amasando, poseyendo lo que sabe que es Suyo. Palmea la cara interna de mis muslos
-Separa las piernas mi puta, deja que tu Dueño compruebe lo que ya sabe…—No ha terminado de decir esto cuando ya ha metido varios dedos en mi coño, me hace gemir, me marea de tanto placer que siento
-Tal como yo pensaba, mi puta siempre tan caliente, deseando a su Señor—dicho esto saca los dedos y me los ofrece, los pasa cerca de mis labios que vuelven a humedecerse esta vez de deseo, pero los retira justo cuando voy a lamerlos y los lleva a Su boca mientras me sonríe…
Desaparece en el baño dejándome sóla, oigo el chapoteo del agua cuando entra en ella y Su voz a mi espalda:
-Apresúrate con el desayuno perra, quiero que mi pequeña esté junto a mí para secarme cuando termine.
Suspiro aliviada, no suena enfadado, y además desea que me una a El cuanto antes.Corro, vuelo a la cocina notando mi corazón que canta veloz dentro de mi pecho. Preparo un poco de todo para que pueda elegir lo que desee. Coloco en una bandeja un poco de fruta troceada, zumo y leche.Gateo todo lo deprisa que puedo de vuelta al baño, me asomo intentando no hacer ruido, le observo, me lleno de El, le deseo y sueño… sueño con el placer de ser yo la que acaricie Su piel notando el calor del agua que resbale por mis dedos…
-Pasa mi pequeña, no te quedes en la puerta, ven a servir a tu Amo
Entro y al instante noto como todos los poros de mi piel se despiertan por el calor y, sobretodo, por la visión de mi Dueño desnudo, poderoso, perfecto como es a mis humildes ojos. Le ofrezco una toalla y, viendo que asiente, comienzo a secarle con cuidado, más acariciándole que otra cosa, deseando que fueran mis manos las que pudieran tocarle en ese momento…Sentada sobre mis talones ofrezco mi regazo para que coloque Sus pies…elige mis senos, Sus dedos juegan pellizcándolos, arrancandome pequeños suspiros mientras intento concentrarme en hacer lo que se me ha ordenado.Lleva una mano a mi cabeza y la empuja contra Su sexo, restriega mi cara contra Su polla y se divierte en mi desesperación y deseo…Tirándome del pelo me separa justo cuando intento lamerle…
-Shhhh, quieta perrita, tú tienes hambre de mí y yo espero mi desayuno, ¿qué opinas?
No es una pregunta que requiera respuesta…le miro anhelante una vez más antes de dirigirme gateando a la sala…me quedo arrodillada a Su lado mientras come, pendiente a Su mano que a veces me ofrece un trozo de fruta, pendiente a Sus labios que me besan y me ofrecen un poco de zumo…
-Vamos mi pequeña, termina tu desayuno—me dice pícaro sosteniendo Su polla frente a mi cara
No le hago esperar, no me hago esperar y me lleno de lo que tanto deseo, la noto en mi boca cálida, apretándose contra mi lengua que la saborea y adora. Acaricio, lamo, adoro la polla de mi Dueño empeñándome en complacerlo, en hacerle tan feliz como yo lo soy en mi pequeño orgullo de estar a Sus pies... Gime, suspira, aprieta mi cabeza ahogándome. Noto mi saliva que resbala por boca, recorriendo mi garganta... Me separa bruscamente y descarga toda su leche en el suelo ante mis ojos hambrientos...
-Toma puta, ahí tienes, no quiero que quede ni una gota... Quizá el próximo día si te levantas a tu hora la merezcas en tu boca
26/8/07
Impulsos
Paseo mis ojos por el azul profundo de tu mirada, me lleno de ella, me lleno de ti y no me sacio, no podría saciarme en mil vidas…Es tarde y debería macharme, siento como todo mi ser tiembla ante tu presencia, me turba esa proximidad de tu cuerpo que tanto deseo… sin poder evitarlo, mis pies clavados en el suelo, imposible alejarme de ti. Suave y fuerte tu mano me agarra, cubre tan pequeña la mía, la acercas a tus labios hasta que noto tu cálido aliento que me roza acariciándome con exquisita suavidad.
Necesito que me beses y besarte, necesito beber de ti y contigo pero aún debo esperar…
De tu boca tan sólo un deseo “esta noche te necesito conmigo”. Me excito, me excito anticipándome a todo lo que deseo… te pegas a mi espalda fundiéndote con mi cuerpo, un suspiro muere en mis rojos mientras ya siento los tuyos besando mi nuca… escalofríos de placer me recorren tan poderosos que apagan el miedo a que nos descubran, allí en ese sucio callejón que ahora es el mismo cielo contigo. Pasas los dedos por mis cabellos, buscas camino para susurrarme perverso todo lo que vas a hacer conmigo. Ya siento tu pasión apretada y hambrienta casi mordiendo mi culo, me muero por acariciarte, por rozarme cual gata en celo pero tan pegado estás a mi cuerpo que no puedo… casi sintiéndote dentro y sufriendo en tan dulce espera. Tus manos tan sabias te guian por debajo de mis bragas, te empapas de mi amor y mi deseo…
Cierro los ojos ya te imagino en mí, sobre mí, conmigo, sin ser tú, siendo dos pero ya siendo uno.